Seguimos la historia narrada por una vieja criada, sobre la niña Rosamond y su peculiar amiga fantasma…
Así pues, entramos de lleno a la “spooky season” y que mejor con relatos en contexto, en este caso, con un muy peculiar cuento de la época victoriana. Gaskell se vale de los elementos góticos de la época para crear una atmosfera sombría, pues se ubica en una vieja mansión, misma que, con el tiempo, nuestra narradora descubre que está embrujada, con un pasado lleno de injusticia, angustia y tormento, mismo que se hace presente siguiendo a la niña Rosamond.
Creo que si damos una leída a este magistral cuento, nos podemos dar cuenta de la gran influencia que tiene la literatura gótica en la cultura pop contemporánea. A primera vista, podría parecer cliché al tratarse de un relato típico de fantasmas y casas embrujadas, sin embargo, Elizabeth demuestra que no solo fue una de las grandes novelistas de la época victoriana, sino que supo crear literatura gótica corta pero de gran envergadura, estando al nivel de Dickens, Shelley o Wilde por mencionar algunos. Cuento destacado que logra meternos a ese ambiente de angustia y alerta y como era de esperarse, no deja de lado el reflejo de la sociedad de su época, los secretos entre familias, el pasado, la pobreza y otros problemas sociales de su tiempo.
Ideal para aquellos que gusten de conocer más autoras y sobre todo, quiera pasar un breve momento entre elementos sobrenaturales y ambientes tétricos.
Irving Romero