Leí hace algún tiempo un gran libro de Albert Camus (uno de los más exitosos y conocidos), llamado “La peste” y como me gustó mucho decidí comprar otra obra suya muy conocida y con no menos méritos que la ya nombrada [lo cual hice en una librería del centro de “la ciudad de los treinta caballeros”].
Se afirma que “El extranjero” fue la primera novela del nobel francés.
Grosso modo, narra la vida de un hombre adulto llamado Meursault, quien es una persona indiferente a la realidad que vive; tanto es así que cuando muere su madre [a quien había llevado a pasar sus últimos días a un asilo de ancianos] acude a su funeral pero sin que ese hecho pareciera pesarle.
También describe cómo él se erige como un extranjero dentro de su propio entorno, el momento en el cual su novia le pregunta a él si quisiera casarse con ella y le responde que no [con indolencia].
El extremo de su apatía se evidencia cuando ante su propio proceso judicial por el homicidio cometido en contra de una persona que ni siquiera era enemigo suyo sino que lo era de un hombre al que apenas si Meursault conocía, se muestra impertérrito [lo cual, finalmente, provoca que el jurado lo condene a la pena de muerte].
Considero que la obra intenta evidenciar el olvido del individuo por parte de la sociedad. Lo cual afirmo porque en el libro queda evidenciado cómo en su peculiar forma de ser y vivir, el protagonista destaca que lo que él como homicida piensa y siente, es relegado por el juez, el fiscal, los jurados y los testigos, ya que todos ellos se centran en “los hechos” investigados pero sin ocuparse en lo mínimo por el acusado y su ser.
No es coincidencia que la obra haya sido escrita en la época de la segunda guerra mundial, época en la cual nació y se desarrolló la corriente filosófica del existencialismo [que, precisamente, se ocupa de la existencia humana a través del análisis de la libertad, la responsabilidad individual y el significado de la vida].
La novela corresponde pues, a la Europa que al autor le tocó vivir [una Europa “gris” que sumada a la primera guerra mundial tuvo que experimentar una segunda conflagración que hundió a millones de seres humanos en la sangre, hambre y miseria].
Su breve extensión permite leerla y disfrutarla en un fin de semana.
Ángel Rosas Solano.