El túnel
Ernesto Sábato
(24 de junio de 1911, Argentina - 30 de abril de 2011, Argentina)
Se trata de una obra de carácter existencial, en la cual el pintor Juan Pablo Castel lucha de forma reiterada por salir de su absurda soledad.
Una novela de carácter policiaco, filosófico, psicológico, cargada de una increíble sabiduría, una obra que refleja no solo lo absurdo de la existencia humana, sino la forma en que, inútilmente, busca darle un sentido en momentos de total desesperanza, desesperación y frustración ante la gran comedia que es el hombre es un infinito universo al que le somos totalmente indiferentes. Castel busca desesperadamente aferrarse a un pasado, algo inexistente, intangible y, sin esperarlo, llega hasta él un ser que logra entender por un fugaz momento (como todo) aquello que le atormenta, mismo que le dará un nuevo aire a su vida, luz, felicidad y un sentido, hasta que descubre que, en el fondo, está solo y siempre lo estará, pues éste ser de quien podía sentirse orgulloso, le vuelve abandonar a su infinita soledad.
Increíble, simplemente increíble, Sábato fue un verdadero genio, en tan pocas páginas logra explicar toda la esencia humana, logra desentrañar temas totalmente inherentes al ser humano como la soledad, los celos, el amor, la desesperanza, la desesperación, la ira, la amistad, la ilusión, la traición, todo desde una perspectiva metafísica totalmente digerible. También podemos destacar el agradable gesto de admiración que hace a los grandes de la madre Rusia como Tolstoi, Chéjov y el existencialista Dostoievski, porque Sábato fue un admirador y apasionado de la buena literatura, y sobre todo, de Dostoievski, pues parte de la esencia de esta obra maestra, deriva del imprescindible Dostoievski.
Concluyo con su siguiente aforismo: “En todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida”.
Irving Romero