Una vez más, Zweig me ha dejado...Ambientado en el periodo post-guerra (la primera) en este cuento, abordaremos a un personaje, quien para refugiarse del agua, llega a un café vienés. Entonces viene un vago recuerdo a su memoria, sobre el presente lugar, pues fue donde conoció a Jakob Mendel, conocido como Mendel "El de los libros" quien era literalmente, una biblioteca andante, pues tenía en su brillante memoria todos los títulos publicados hasta el momento, de forma detallada. Entonces pregunta a una vieja empleada sobre el paradero de su viejo amigo, y esta, le cuenta la triste historia del final del pobre Mendel, pues había sido acusado de ser espía ruso y, además, judío. Un cuento hermoso, brillante, único, magistral, melancólico, atrapante, elegante, profundo. El cual también me hizo recordar a Fahrenheit 451 (Bradbury) y, evidentemente, a su increíble partida de ajedrez (del propio Zweig). No me arrepiento de decirlo, Stefan Zweig es un autor imprescindible, para conocer un poco de historia Europea, de la vida entre guerras e incluso, de la buena, hermosa y elegante literatura. Cierro con este hermoso aforismo: Solo los libros pueden dar vida y conectar a la gente, luchando así contra el oponente más implacable de la vida: la intrascendencia y el olvido.
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