El músico ciego – Vladimir Korolenko
(27 de julio de 1853, Ucrania - 25 de diciembre de 1921, Ucrania)
Veremos la increíble vida de un pueblo en la Ucrania rural, a través de los ciegos ojos de Piotrus, quien, gracias a su madre Anna y a su tío Maksim, logrará desarrollar una profunda sensibilidad que le permitirá ver lo que sus ojos no le permiten, hasta convertirse en el aclamado músico ciego.
Tenemos un profundo desarrollo psicológico de los personajes, sobre todo de Piotr, a quien su limitada condición visual, lo hará cuestionarse el sentido de su vida y lo injusto de su sufrimiento egoísta. Uno se cuestiona, ¿cómo es posible que Korolenko describiera la vida de un invidente de una forma tan sensible y profunda?
Lo cierto es que dedicó el mayor esfuerzo de su vida a la defensa de los derechos de los oprimidos por la arbitrariedad del régimen zarista, defensa que le costaba destierros por Siberia. Korolenko fue maestro de Gorki (Maksim), a quien extendía invitaciones para visitar aquellos pueblos en precarias condiciones, pueblos de abandonados, huérfanos, hambrientos o mujiks injustamente sometidos a trabajos forzados.
Acercarse a esa parte del pueblo le dio el don de escribir como pocos, de lograr una prosa sublime, exquisita, magnifica, magistral, hermosa, bella; una prosa que logra llegar a las fibras más sensibles del lector, una prosa que genera paz, lo que le permitió escribir como si no fuera de este mundo. Korolenko fue un alma libre, incluso se negó a unirse a la causa bolchevique.
Como pocos, supo sufrir para entender aquellos que siempre son aplastados por los regímenes absolutistas, como en su caso, el zarista. Todo esto le permitió dejarnos un incomparable legado literario que, en cada nueva historia, nos sorprende, y esta obra maestra, es la clara prueba de ello.
Cierro con su siguiente aforismo: “Siente la desgracia ajena y dejarás de martirizarte con la tuya”
Irving Romero