Se trata de un breve repaso por uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX, la llamada gran guerra (Julio 1914 – Noviembre de 1918) en que el autor, trata de darnos un acercamiento de la forma más clara, precisa y sencilla, al origen de tan cruel enfrentamiento entre las grandes potencias mundiales.
Si bien es cierto uno podría esperar un poco más de profundidad al tema, sería un cuento de nunca acabar, pues hay una infinidad de detalles a comentar, sin embargo, no queda fuera lo esencial de la guerra. Dónde, cuándo, cómo y por qué, son preguntas que Artola logra responder en este breve titulo. Cuando asistimos a las escuelas, nos imponen estos temas que podrían resultar pesados para niños o jóvenes que apenas tienen un conocimiento de la condición humana, pues la gran guerra no fue solo un conflicto político y bélico, también una guerra de egos, pues al leer este breve repaso, nos cuestionamos, ¿Era realmente necesaria? ¿El diálogo no podía evitarla? Pero, más allá del cuestionamiento moral y humano, repasamos personajes clave y el origen de la furia nazi contra Polonia desatando la segunda guerra mundial (Artola nos describe a los nazis con toda la ventaja en números y en armamento, incluso ventaja moral). También se describe la cruel vida en las trincheras, aunque, posiblemente la parte más segura durante la gran guerra. El titulo se complementa con referencias al armamento utilizado, una cuidada cronología y cartografía, e incluso una bibliografía comentada.
Si bien se trata más bien de un breve repaso a tan importante momento en la historia de Europa y la humanidad, me parece adecuado para aquellos que tengan curiosidad por el tema y con poco tiempo, quieran tener la noción básica de la llamada gran guerra.
Yo recomendaría complementar dicha lectura con otro interesante título: “El mundo de ayer” del austriaco Stefan Zweig, pues nos ayudará a entender el impacto global de la caída del llamado “Imperio Austro-Hungaro” así como el papel que tuvo dicha guerra para la disolución del mismo.
Irving Romero