La muerte de Iván Ilich
Lev Tolstói (9 de septiembre de 1828,Rusia - 20 de noviembre de 1910,Rusia)
Seguiremos la vida de Iván Ilich, quien poco a poco logra abrirse camino hacia la cima de su vida laboral y, en apariencia, de su vida personal, pero, en el fondo, algo no está bien.
Hay una interesante filosofía de vida en este breve relato. El dolor físico que experimenta Iván, también es una metáfora existencial, aunado a la indiferencia de su familia, de sus amigos y sobre todo de su esposa Praskovia Fiodorovna.
Iván se verá envuelto en un aislamiento que lo hunde en una soledad que da como resultado esa profunda crisis existencial. Pese a que Tolstói fue un moralista, lo importante no es si Iván llevó una buena o mala vida, lo importante es si la disfrutó o no, si la cima de su vida laboral era un fin.
Si bien la obra también es un reflejo de una profunda crisis existencial del propio Tolstói, es una invitación a reflexionar. Es que, seamos honestos, lo mismo que pasa a Iván Ilich, es algo que pasa a propios y extraños, en algún punto de nuestra vida, incluso cuando caemos en agonía, es cuando entramos en introspección, pero, ¿para qué?
Si bien para muchos la literatura rusa parece demasiado pesada por la fonética en los nombres y la complejidad en los patronímicos, los sobrenombres y los diminutivos, una vez pasados esos filtros, encontramos lo que posiblemente sea la madre de la literatura clásica de los siglos XIX & XX.
Cierro con este fragmento: “Se acostó y una vez más se quedó solo con aquello: cara a cara con aquello. Y no había nada que hacer, salvo mirarlo y temblar”
Irving Romero