A veces infravaloramos los cuentos porque creemos que son para niños y creo que los cuentos de Wilde no son la excepción, pues sus cuentos en general fueron escritos para niños y muchos de ellos para sus hijos, pero vamos eso no significa que un niño solo debe leer cuentos y novelas no, mucho menos que un adulto debe leer solo novelas y cuentos no, eso debería ser un craso error.
En la historia en cuestión, nos cuenta las aventuras de unos niños que visitaban un bello jardín donde solía vivir un gigante, pero tras 7 años el gigante vuelve a su morada y al encontrar a estos pequeños en su jardín, enfurece y los corre. Llega la primavera pero en el jardín del gigante siempre es invierno, porque los niños le daban vida y alegría a su jardín y por esto él se convierte en el gigante egoísta.
Tengo un vago recuerdo de haber leído esto durante mi infancia y creo que tú lector tal vez piensas lo mismo, pero mas allá de eso lo recomiendo para todas las edades pues incluso tiene una enseñanza de esas que muchas veces olvidamos y que – naturalmente – van para niños pues ellos son de las almas más puras que hay en este mundo cruel, vacio y sin sentido. Lo recomiendo sobre todo cuando eres un lector a quien el tiempo apremia pues es un cuento que se lee en menos de 2 minutos, jamás le hagamos el feo a los cuentos, pues este es una maravilla con un final que da un giro radical.
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