La aventura de un soldado. –
Junto al soldado de infantería Tomagra, se ha sentado una viuda a juzgar por su vestido negro y su velo. La cercanía, el perfume y el atractivo físico, incitan al joven soldado a rozamientos que van ganando en audacia. El viaje en tren es largo y van quedando solos en el compartimiento.
La aventura de un bandido. –
Lilín, marido de Armanda, es un ladrón retirado que no tiene ocupación alguna más que la de fumar y escuchar las conversaciones ajenas en las tiendas en que reposa. Su esposa provee el sustento con su oficio de meretriz. Gim Bolero, huyendo de la policía, busca refugio en el domicilio de Armanda, siendo acogido en la casa y en el lecho, para lo cual Lilín debe ir a dormir al sofá. Con la llegada del sargento Ángelo, Lilín regresa a la recámara para salvar las apariencias, pero el sargento quiere pernoctar con Armanda, con la cual Lilín debe regresar al sofá.
La aventura de una bañista. –
Isotta Barbarino nadaba en mar abierto y al regresar a la costa, descubrió que había perdido la parte inferior de su bañador.
La aventura de un empleado. –
Por un cruce de circunstancias azarosas, Enrico Gnei, ha tenido una aventura amorosa con una mujer guapa. Sabe que no se repetirá y trata de prolongar esas sensaciones placenteras, durante todo la mañana, al dirigirse a su trabajo.
_ ¿Ya se va? ...le dijo ella lentamente.
La aventura de un fotógrafo. –
Antonino Paraggi, no es un fotógrafo, o no lo era hasta que se enamoró de Bice, es en realidad un creador de teoría sobre cualquier cosa. Decimos que Bice es un parteaguas, antes de ella, Antonino era el último soltero de su grupo y, después de ella se contagia de esa manía que criticaba de sus amigos, la de tomar fotos sin ton ni son.
La aventura de un viajero. –
Federico V. ama a Cinzia U, viven en distintas ciudades y él viaja periódicamente a Roma para verla. Como el viaje en tren es largo y con muchas estaciones, Federico se ve expuesto a compartir el viaje con variados tipos de viajeros.
La aventura de un lector. –
Amadeo Oliva, logra tener una aventura amorosa en la playa, con una turista, mientras lee con premura su libro, saltándose inclusive una media página.
La aventura de un miope. –
La aventura de una mujer casada. –
Stefanía no tiene una aventura amorosa, vive una experiencia liberadora de igualdad.
La aventura de un poeta. –
La aventura de un esquiador. –
La aventura de una automovilista. –
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Calvino, Ítalo: “Los amores difíciles”, Traducción de Aurora Bernárdez, Tusquets Editores, versión PDF
Gerardo Morales