El hombre en busca de sentido
Viktor E. Frankl
(26 de marzo de 1905, Austria - 2 de septiembre de 1997, Austria)
El Dr. Frankl nos narra sus experiencias como prisionero de los campos de concentración de Dachau y Auschwitz respectivamente, pero desde la perspectiva de la “logoterapia” (terapia centrada en el existencialismo) nos desentraña las condiciones físicas y psicológicas del prisionero en tres fases, la primera: el internamiento en el campo, la segunda, la vida en el campo y la tercera, después de la liberación. Asimismo, nos agrega los conceptos básicos de la logoterapia, todo con una prosa maravillosa que se disfruta en cada capítulo, pues independientemente de la crudeza de lo que nos narra, lo hace de una forma magistral que realmente enamora.
El sentido de la obra es, ¿Cómo pudo el Dr. Frankl sobrevivir para contar tremenda experiencia? Es ahí donde radica una parte del sentido que el hombre puede y debería darle a su existencia. Yo creo que es un titulo para todos y a su vez, para nadie, porque nos debemos enfrentar a nosotros mismos, a nuestra desnudez existencial, a nuestros miedos, anhelos y fracasos.
Frankl cuestionaba a sus pacientes, ¿Que es lo que lo ata a la vida? las respuestas eran variadas, unos estaban atados a la vida por un hijo, otros por un talento, otros por un proyecto etc. Entonces, cuando nada nos ata a la vida, cuando perdemos a nuestros seres amados, cuando creemos que la vida ya no tiene nada que ofrecernos ¿Qué sigue? Es ahí donde radica el trabajo del Dr. Frankl y su logoterapia, plasmados en tan cruda obra, porque el sufrimiento y la muerte, son inherentes a la vida, e incluso, podemos hallar el sentido a nuestra vida en el sufrimiento, el dolor, la muerte y el duelo.
Si bien es una prosa atrapante, recomiendo leerlo con calma y sobre todo, releerlo, porque es de esos títulos inagotables que podemos visitar cuando creamos que todo está perdido, que ya no tenemos motivos para continuar.
Cierro con su siguiente aforismo:
“En realidad no importa que no esperemos nada de la vida, lo que importa es si la vida espera algo de nosotros”
Irving Romero