La campana de cristal – Sylvia Plath
(27 de octubre de 1932, Estados Unidos - 11 de febrero de 1963, UK)
A través de la campana de cristal, veremos a Esther Greenwood (álter ego de Sylvia Plath) en Nueva York de los años 50, con una vida que para toda persona joven como Esther, podría parecer de ensueño, pero, entre cocteles, noches de fiesta y mucho trabajo, comienza a sentir que su vida va en declive…
Plath llevó una vida corta y atormentada partiendo de su condición de mujer, pues hasta la fecha, siguen existiendo lagunas en relación al llamado feminismo. Plath era una joven promesa, con un potencial intelectual que demostró en sus versos, pero todo comenzó cuando murió su padre. Ella, con apenas 9 años, sufrió su primera depresión.
Entre duelos, infidelidades, rupturas amorosas, el aborto y lo más importante, vivir en una sociedad que creía que por ser mujer, debía ser un ama de casa sumisa, que no podía dedicarse a la vida intelectual, que no debía perseguir sus sueños; es donde Plath escribe su primera y única novela (semi autobiográfica). He aquí donde nos sumergiremos hasta el oscuro abismo de la depresión, a ese estado mental que persigue a propios y extraños.
Esther coquetea con el suicidio continuamente, hasta que lo intenta en reiteradas ocasiones, mismas que, al igual que Plath, la llevaran a recibir duros tratamientos de electrochoques. Por absurdo que parezca, si estás pasando por un mal momento, no recomiendo leerla, pues podría hundirte aún más; ya que se trata de una dura y angustiante historia en la que Plath pegaba desesperados gritos de auxilio, sin que nada ni nadie la pudiera salvar de su angustiante final.
Concluyo con su siguiente aforismo: “Para quien está en la campana de cristal, vacía e inerte como un bebé muerto, el mundo es la pesadilla”
Irving Romero