La verdad es difícil recordar con precisión un libro leído hace ya algún tiempo, aunque no mucho.
1984, de inicio no me convencía del todo, puesto que comienza con un ritmo ligeramente lento, pero conforme avanzas en la lectura, se va poniendo cada vez mejor, te engancha. En esta novela “Distópica” (que forma parte de la Trilogía Distópica más importante del siglo XX), Orwell nos narra la historia de Winston Smith, quien trabaja para el Ministerio de la Verdad y su trabajo es modificar la misma, a modo de que, si en algún momento alguien llega a sospechar que algo no es como lo recordaban, entonces le irá muy mal, además, todos las personas que viven en Oceanía, deben alabar al
Gran Hermano una especie de “Dios” Onmipresente, que se encarga de vigilar en todos y cada uno de los rincones de Oceanía, puesto que El Partido del
Gran Hermano forma parte de un “Gobierno” completamente Totalitario.
La novela se va poniendo cada vez más interesante, cuando Smith comienza a escribir en un diario sobre sus ideas contrarias al Partido, lo cual realiza con mucha precaución, puesto que si es descubierto, su castigo podría ser la muerte misma, no sin antes llevar un suficiente grado de tortura. Cuando lo descubren, es torturado con una brutalidad tal, que logra olvidar todas sus ideas contrarias al partido y es obligado a seguir amando y alabando al
Gran Hermano. La verdad, hay mucho que decir sobre esta magnífica novela, pero sería arruinar una grata experiencia para el lector, pues ésta, mi humilde reseña, se queda corta.
Hay que reconocer que Orwell fue un hombre muy profético, pero en parte sus libros son deprimentes, lo cual los hace todavía más interesantes.
Espero sea de su agrado, saludos cordiales.