En un artículo publicado el 15 de diciembre de 2019 en el New York Times, Jorge Carrión afirma que "
los mejores libros del 2019 han sido escritos por mujeres""; acepta que "
por demasiado tiempo, obras extraordinarias escritas por mujeres habían pasado desapercibidas", tal es el caso de la autora de la obra que reseño: Mary Shelley.
Ella fue una mujer que tuvo la capacidad de escribir su mejor obra a los 18 años de edad (año 1818), pero, mejor aún, tuvo la fortuna de que esta fuera tomada en serio en un tiempo donde los grandes influyentes de la época aseguraban que la mujer no tenía capacidades intelectuales (las reminicencias de la ilustración).
Es impresionante lo accesible y cautivadora que puede resultar esta lectura para cualquier edad. Pues su lenguaje sencillo y estilo de transiciones que utiliza entre capitulo y capitulo son benevolentes para lectores muy pequeños.
Sin embargo, también es capaz de mover en las y los lectores emociones de empatía por el antagonista (el monstruo creado por Frankenstein).
Toda la historia se desarrolla con una narrativa de cartas escritas por un personaje secundario a su hermana, en el que cuenta las vivencias trasmitidas por Frankenstein a aquél, durante su travesía por mares semi congelados.
Frankenstein cuenta una historia llena de suspenso, pues su creación (el monstruo -su máxima obra-) se volverá su peor pesadilla.
En contraste, a pesar de que el monstruo hace cosas atroces, es imposible no justificarlo, pues, ¿Quién podría vivir toda la vida aislado de la humanidad? condenado a esconderse por su aspecto y sin la posibilidad de sentir algún día la calidez que ofrece sentirse amado.
Desde mi perspectiva, la autora trasmite mensajes muy positivos como: la no discriminación por el aspecto físico; valorar la posibilidad que gozamos todas las personas de relacionarnos y tener familia; y, la importancia de reflexionar en las consecuencias que arrojan todos nuestros actos, dado que, algunas veces pensando que hemos logrado alcalzar el éxito, en realidad, como se dice coloquialmente: hemos cavado nuestra tumba.
Maribel Pozos Alarcón.