Todo libro aporta algo, la literatura también tiene un aporte, algunos autores más que otros y me atrevo a decir sin dudarlo, que la literatura Rusa tiene un aporte especial, tiene esa invitación a reflexionar no solo la época en que vivieron estos grandes autores (Gorki, Gógol, Pushkin, Chéjov, Dostoievski, Tolstói por mencionar los que conozco y considero más importantes) sino a reflexionar sobre la vida y la condición humana, a cuestionarse el actuar y el comportamiento humano.
En la muerte de Iván Ilich, nuestro protagonista logra llegar a la cima de su profesión (ejercer cargos importantes en la Burocracia) pero... ¿a qué costo? para llegar al clímax profesional, debió pagar un precio muy caro, su vida y no solo su vida terrenal, sino las más importantes, su vida personal, espiritual, moral lo que lo lleva a un dolor físico, a un malestar que lo obliga a cuestionarse la vida que vivió, pues sabe que indudablemente, se encuentra al borde de la muerte. Así mismo, es menester destacar la forma en cómo te acerca a la percepción de la - inevitable muerte -, y esto, es lo que logra ganarse el puesto dentro del realismo literario, no por nada Tolstói fue un gigante de la literatura Rusa y Universal, pues su obra ofrece un grado descriptivo simple y contundente.
También es importante conocer el contexto en que fue escrita, pues se trata de una mera reflexión de la crisis existencial por la que sufrió Tolstói en su época.
No pude evitar recordar a Sartre y Camus (en este caso, La Nausea y La Caída) quienes también lograron plasmar el absurdo de la vida, tal como lo percibe nuestro mártir Iván Ilich.