Con los hombres nunca puede uno estar seguro del todo. Nunca tenemos un solo camino a seguir sino varios. No podemos hacer cualquier cosa que queramos, pero no estamos obligados a querer hacer una sola cosa.
No somos libres de elegir lo que nos pasa, sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo. Ser libres para intentar algo no tiene nada que ver con lograrlo indefectiblemente.
Y como podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar. A ese saber vivir o arte de vivir, es a lo que llaman ética.
El asunto del que se ocupa la ética es la cuestión de la libertad. Libertad es decidir, pero también, darse uno cuenta de lo que está decidiendo.
No hay un único reglamento para ser buen humano. Se puede ser buen hombre de muchas maneras y las opiniones que juzgan los comportamientos suelen variar según las circunstancias.
No se trata de pasar el tiempo sino de vivirlo bien. La vida está hecha de tiempo, nuestro presente está lleno de recuerdos y esperanzas. Nuestra vida está hecha de relaciones con los demás. La ética es el intento racional de averiguar cómo vivir mejor. La buena vida humana es buena vida entre seres humanos.
El hombre no nace ya hombre del todo ni nunca llega a serlo si los demás no le ayudan. La humanización es un proceso recíproco. Para que los demás puedan hacerme humano, tengo yo que hacerles humanos a ellos. Si para mí todos son como cosas o como bestias, yo no seré tampoco mejor que una cosa o bestia.
La vida es siempre complejidad y casi siempre complicaciones. Las cosas que tenemos nos tienen ellas también a nosotros es contrapartida; lo que poseemos nos posee. Lo que tenemos muy agarrados nos agarra también a su modo.
La primera condición ética es la de estar decidido a no vivir de cualquier modo, estar convencido de que no todo da igual aunque antes o después vayamos a morirnos. Lo importante no es someterse a un código sino intentar comprender.
¿Por qué está mal lo que llamamos malo? Porque no deja vivir la buena vida que queremos. Lo que llamamos remordimiento no es más que el descontento que sentimos con nosotros mismos cuando hemos empleado mal la libertad, es decir, cuando la hemos utilizado en contradicción con lo que de veras queremos como seres humanos.
Responsabilidad es saber que cada uno de mis actos me va construyendo, me va definiendo, me va inventando. Al elegir lo que quiero hacer voy transformándome poco a poco. Todas mis decisiones dejan huella en mí mismo antes de dejarla en el mundo que me rodea. Si obro bien, cada vez será más difícil obrar mal.
¿En qué consiste tratar a las personas como a personas, es decir, humanamente? Consiste en que intentes ponerte en su lugar. Implica la posibilidad de comprenderle desde adentro, de adoptar por un momento su propio punto de vista.
La ética consiste en apostar a favor de que la vida vale la pena, ya que hasta las penas de la vida valen la pena.
Hay que procurar no fallar y procurar fallar sin desfallecer en nuestras elecciones.
Gerardo Morales.