En la contraportada se lee el justificante de este libro que dice:
Los hermanos Benjamín y Magno Garcimarrero comenzaron a escribir epigramas de humor negro, comúnmente llamadas “calaveras”, para el periódico “Diario de Xalapa” en el año de 1972. Las ilustraciones con caricaturas estaban a cargo de Nicanor Juanz, excelente dibujante premiado muchas veces. Esa tarea ocupaba todo el mes de octubre de cada año para que la edición pudiera ver la luz el día primero de noviembre, día de muertos, y en ocasiones uno o dos días antes de la celebración de “fieles difuntos”. El público Xalapeño esperaba con alegría la edición humorística en la que también participaban el poeta Carlos Juan islas y el mismo don Rubén Pabello Acosta.
En ese entonces todos los ciudadanos xalapeños éramos personajes conocidos, de modo que cualquier humorada a costa de uno era festinada por los otros. Se dedicaba a cada cual una cuarteta, un dístico, a veces una sola línea contundente y, por supuesto una caricatura. Pero para reírse de los demás es necesario conocerlos, de otro modo no causa gracia lo que se diga de ellos. Otra condición obligada era que quien fueracalavereadodebía estar vivito y coleando, no era válido aludir a quien ya había pasado a mejores.
La trama principal de la edición de “calaveras” era siempre sobre los aconteceres sociales, políticos y culturales recientes en la ciudad, de los que se hacía un cantar de gesta en caricatura y rimas, regularmente a cargo de Nicanor y los cuates Garcimarrero, el cual ilustraba la primera plana.
Ahora todo esto es historia. Recopilar veinte años o más de esos cantares de gesta humorísticos, puede tenerse como un buceo en la profundidad de los anales de la ciudad que, además de recordar, permite sonreír de lo qué y de quiénes marcaron una huella que no debe ser borrada por el polvo del imparable crecimiento citadino.
Magno Garcimarrero O.