Mientras agonizo – William Faulkner
(25 de septiembre de 1897 USA - 6 de julio de 1962, USA)
Nos adentramos directo al mítico condado de Yoknapatawpha, para seguir las peripecias de la familia Bundren, de quien la antigua maestra Addie Bundren yace agonizante, por lo que sus hijos y su marido se verán obligados a cumplir con su última voluntad, la de ser enterrada en el cementerio de Jefferson.
Así comienza esta sublime odisea. Es importante saber que el contexto del gótico sureño de Faulkner, deriva de la guerra de secesión (1861-1865) y es ahí donde Faulkner hace su magia, logrando plasmar como pocos, aquellos devastadores y crueles resultados que afectaron al sur de los Estados Unidos. Si bien es cierto prácticamente toda su obra se ubica en el condado ficticio de Yoknapatawpha en Misisipi, eso no significa que todo sea monótono y repetitivo, pues no, Faulkner recorre a las familias más afectadas por dicho suceso, a los campesinos, a la raza de color y en general, a las víctimas de la guerra y del capitalismo. Ahora, lo verdaderamente atractivo de Faulkner, es su peculiar estilo narrativo.
Partiendo de la polifonía narrativa y a base de puro monologo interior con tintes de flujo de consciencia, nos cuenta el trayecto desde Yoknapatawpha hasta Jefferson, pero no solo eso, también nos refleja las duras condiciones de los menos “privilegiados” y sobre todo, lo que implica la condición humana, llegando a un nivel de ignorancia o inocencia, demasiado desalentadores. Faulkner no regala nada sin hacer el máximo esfuerzo intelectual para entenderlo. Sus aforismos; largos, profundos, filosóficos, metafóricos y poéticos, que reflejan la condición humana, son una recompensa para aquellos que se atrevan a caminar por los turbios caminos ocultos en las entrañas de apenas 220 páginas. Las referencias bíblicas no se hacen esperar, no podríamos esperar menos de un hombre como Faulkner.
El final, totalmente impredecible y desalentador, da un giro inesperado para una obra en la que no se podría esperar menos. Cierro con su siguiente fragmento:
“En un cuarto extraño, para dormir, tienes que vaciarte. Y antes de vaciarte para dormir, ¿Qué eres? Y cuando te vacías para dormir, no eres. Y cuando estas lleno de sueño, nunca fuiste”.
Irving Romero.