Este gran libro de Albert Camus (que fue un novelista, ensayista y periodista francés) forma parte de un tipo de literatura que aborda el tema de las pandemias (a lo largo de los siglos).
Autores famosos como el italiano Giovanni Boccaccio o el portugués José Saramago (el primero con el
Decamerón y el segundo con
ensayo sobre la ceguera) escriben sus inmortales relatos [de manera respectiva] en torno a la llamada peste bubónica o peste negra y el segundo a una epidemia de ceguera.
La historia que narra Camus inicia cuando el conserje de un hotel descubre una rata muerta en el rellano de la escalera. Al paso de los días, son halladas incontables roedores muertos y, finalmente, las personas empiezan a contraer la llamada peste que provoca la puesta en cuarentena de la ciudad entera y el cierre de todas las entradas y salidas.
Tal y como sucedió en 2020 con el virus del covid-19, el ritmo cotidiano se transformó de repente en una tétrica calma que culminó costando miles de muertes de personas que no lograron sobrevivir a la enfermedad.
El protagonista y narrador de la historia, el doctor Bernard Rieux, salva su vida (lo mismo que su madre), pese a que, por su profesión, tanto él como ella tienen contacto con muchísimas víctimas de la enfermedad. Sin embargo, la esposa del médico pierde la vida (aunque no a causa de la peste sino de otra misteriosa enfermedad que hizo necesario que saliera de la ciudad en que se desarrolla la historia con la finalidad de recibir la atención médica necesaria; lo que implicó que muriera lejos de Rieux).
Hay dos frases “de mucho peso” en la novela que aquí se comenta:
1) “
Para esos, madres, esposos, amantes que habían perdido toda dicha con el ser ahora confundido en una fosa anónima o desecho en un montón de ceniza, para esos continuaba siempre la peste”.
2) “
... para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio”.
Pues, en la novela de que se trata, como en la pandemia que azotó al mundo en el 2020, para quien perdió a un ser amado, la epidemia se prolongó para siempre; y una de las enseñanzas principales de la epidemia de covid-19, fue que la persona humana está llena de sombras pero que sus luces son aún mayores.
Ángel Rosas Solano