La historia del mítico abogado Atticus Finch, sobre la defensa de una persona negra en la Alabama de los años 30, narrada a través de los ojos de su hija Scout Finch.
Partir de un preámbulo tan corto y en apariencia sencillo, lo dice todo. Dividida en dos partes, en realidad dos perspectivas interesantes sobre el tema base de la historia: el racismo. Si bien la primera parte es más bien guiada a la forma y la estructura de la obra, misma que puede parecer aburrida, en realidad es esencial para conocer la formación de Scout Finch: su infancia, el condado de Maycomb, la vida y las leyes del Estado de Alabama y lo más importante; la condición humana y el racismo filtrados a través de sus ojos.
El gesto destacable de esta primera parte es la incursión del personaje que da vida al mejor amigo de infancia de Harper Lee, el famoso Truman Capote (A sangre fría), el resto es una historia para conocer a la familia Finch. La segunda parte, enfocada más hacia Atticus y su defensa de un negro acusado de violación, pero no es solo Atticus contra la supuesta víctima, es Atticus contra Alabama, contra un jurado cargado de prejuicios raciales e hipocresía, Attticus contra el hombre, contra el racismo y la condición humana.
Considero que es de esos libros esenciales de formación para las nuevas generaciones, pues Scout y su hermano Jem, tienen que enfrentar al condado lleno de pobreza, de maldad, de prejuicios, de hipocresía, de crueldad, de racismo, pero también encontrarán un poco de amor, bondad y amistad. Aquellos que logren aventurarse directo al condado de Maycomb en Alabama, encontrarán una conmovedora historia cargada de metáforas y unas vitales páginas dedicadas a un magistral alegato de clausura, que sin duda, es la cumbre de esta imprescindible novela.
Cierro con su siguiente aforismo: “La valentía es cuando sabes que estás vencido antes de comenzar, pero de todos modos comienzas y sigues adelante a pesar de todo”.
Irving Romero