En este libro de Mario Vargas Llosa
[1], que ha "
regalado" a sus lectores: ensayos, novelas y obras de teatro de amplísima difusión y de mucho éxito; presenta siete textos, entre ellos, el discurso que pronunció al recibir el premio Nobel de literatura en 2010.
Los nombres de los aludidos textos son: 1) ¿
Qué es un gran libro?; 2)
La literatura y la vida; 3)
Elogio de las bibliotecas; 4)
Semilla de sueños; 5)
Dinosaurios en tiempos difíciles; 6)
La solitaria y el catoblepas; 7)
Elogio de la lectura y la ficción.
En el primero de ellos, el autor refiere [para ejemplificar lo que para él es un gran libro] que cuando leyó
el hombre rebelde de Albert Camus, terminó cambiando de opinión y entendió que no era verdad que
el fin justifica los medios, para arribar a la conclusión de que "
la única moral histórica aceptable es la opuesta: […] son los medios los que deben justificar los fines".
En el segundo, entre tantas cosas valiosas, señala que, gracias a la literatura, fueron creados adjetivos como
borgiano [para remitir al estilo literario que despega al lector de la rutinaria realidad racional para acceder a una fantástica, rigurosa y elegante construcción mental, casi siempre laberíntica e impregnada de referencias y alusiones librescas];
kafkiano [para designar el estilo que trae a la mente de los lectores, la sensación de indefensión ante las máquinas opresoras y destructivas (como los regímenes autoritarios, los partidos verticales, las iglesias intolerantes y las burocracias asfixiantes) que provocan dolor, abusos e injusticias];
orwelliano [adjetivo que según Vargas Llosa, es primo hermano de
kafkiano, y que alude a la angustia opresiva y a la sensación de absurdidad extrema que generaron las dictaduras autoritarias del siglo XX].
En el tercero, con ese estilo de riquísimo léxico que es una de las principales características del denominado
realismo mágico, el Nobel peruano realiza una magistral descripción de las bibliotecas de los países del mundo en los que él ha vivido, y en las que ha escrito parte de sus libros [de novela o ensayos].
En el cuarto, da cuenta de cómo fue que, desde su infancia, se sintió inclinado por las letras; y, narra la manera en que él, con ayuda de sus parientes [dado que aún no sabía escribir] elaboraba la carta para el Niño Dios [pues también precisa que para esos años no existía Santa Claus]; puntualizando que siempre solicitaba una larga lista de libros que terminaron marcando su vocación y su existencia.
Del quinto texto, hay una frase que, por su valor, considero que vale la pena insertarla: "
Me he equivocado demasiadas veces y he visto equivocarse también a muchos escritores que admiré y tuve por directores de conciencia […] poner su talento y genio al servicio de la mentira ideológica y el crimen de Estado […]". Y otra idea valiosa de ese quinto documento, es cuando señala que, a su parecer, la buena literatura aguza nuestro olfato y nos hace sensibles para detectar y detener las raíces de la crueldad, la maldad y la violencia que puede desencadenar el ser humano.
En el sexto, alude a la magia de la literatura que lleva al lector a una ficción de la cual regresa a la realidad para percatarse de las imperfecciones de ésta; y de cómo dicha realidad es mediocre comparada con los mundos inventados por los novelistas [por eso afirma Vargas que la literatura ayuda a la gente a tener altas aspiraciones que, implícitamente, ayudan a construir un mundo mejor].
La joya de la corona es el último de los textos, que consiste en el discurso que Mario Vargas pronunció al recibir el premio Nobel en diciembre de 2010. En mi opinión, ese discurso es una joya literaria que hace un repaso de los mejores autores y de las mejores obras que marcaron su vida y su profesión.
Ángel Rosas Solano.
[1] Escritor, novelista y ensayista peruano que cuenta igualmente con la nacionalidad española y que es considerado como uno de los más importantes representantes del llamado "boom latinoamericano"; autor de obras como la ciudad y los perros; la fiesta del chivo; los jefes; el llamado de la tribu; la civilización del espectáculo; Pantaleón y las visitadoras; la tía Julia y el escribidor; la orgía perpetua; tiempos recios, entre muchas más.