Gerardo Morales
En mi opinión, el estudioso no es propiamente un filósofo o, mejor dicho, no hace filosofía de la historia, a pesar de buscar verdades o realizar interpretaciones; lo hace sí, pero desde un punto de vista que él considera científico, argumentando con ejemplos, o estadísticas, o estudios específicos de otros estudiosos.
El relato que nos presenta es atractivo, pero no deja de tener altibajos, como ligereza en unos temas (el comunismo o nazismo como religiones) o profundidad en otros (imperialismo y capitalismo, libre mercado, etc.).
Algunas de las ideas que vierte el autor y que pueden o no gustarnos, son las siguientes:
Las ficciones, constructo sociales o realidades imaginarias, no existen en la realidad.
Las sociedades se componen de la suma de los humanos y sus animales.
El ser humano es el mayor genocida de especies animales.
El dinero, los imperios y las religiones monoteístas, buscan unificar a las distintas culturas y pueblos.
En el caso del comunismo, lo llama religión y no ideología, lo mismo que con el liberalismo, nazismo, socialismo, capitalismo y nacionalismo.
La historia no es determinista, sino caótica nivel 2, es decir, que cambia su acontecer con lo que se prediga de ella.
La ciencia y el capitalismo, son la herencia cultural europea que le dio preponderancia sobre Asia y Africa.
El fraude de la revolución agrícola (mayor producción de un tipo de alimento, en detrimento de la variedad). El fraude del crecimiento económico (beneficio para pocos y perjuicio para muchos).
El texto clave para asegurar que el autor no es un filósofo, es el siguiente: “Hasta dónde podemos saber, desde un punto de vista puramente científico, la vida humana no tiene en absoluto ningún sentido. Los humanos son el resultado de procesos evolutivos ciegos que operan sin objetivo ni propósito.”
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Noah, Yuval Harari, “Sapiens, de animales a dioses. Breve historia de la humanidad”, Editorial Debate, 2014, versión PDF, colaboración de Sergio Barros, preparado por Patricio Barros, 681 págs.