La clásica historia sobre la dualidad del hombre: la bondad del Dr. Jekyll y la maldad de Mr. Hyde.
Aunque parece cliché hablar de uno de los relatos más conocidos, siempre es bueno volver a visitar aquellos clásicos que, en su momento, en su primera lectura, nos despertaron como una fuerte bofetada.
La historia que ya conocemos, aquella parte malvada del Dr. Jekyll, escrita en una exquisita prosa, que sin duda, nos sorprende y nos permite conocer la magistral mente de Stevenson, pues supo cómo crear una oscura atmosfera llena de intriga, misterio y angustia. Aunado a las sensacionales descripciones del Londres de la época, nos adentramos a los claroscuros pasajes del alma humana.
Una historia llena de tensión y terror. Stevenson no necesita crear fantasmas, vampiros, brujas u otros seres de la época, basta con profundizar en la mente humana, porque, ¿Qué peor miedo que el propio ser humano? Y esto queda demostrado en la crueldad y maldad de Mr. Hyde, quien, tras salirse del control del Dr. Jekyll, se verá en la penosa necesidad de ponerle fin a los atroces crímenes de Mr. Hyde… ¿o del propio Dr. Jekyll?
Es una de esas historias a las que podemos volver una y otra vez, pues con el paso del tiempo, nos acercamos más a la tenebrosa verdad oculta detrás de…
Cierro con su siguiente aforismo: “Al final, el hombre será reconocido como un ser habitado por múltiples, incongruentes y autónomos seres”
¡Dulce Halloween!
Irving Romero.