Solares, M.,
Los minutos negros, Random House Mondadori, México, 2006
Desde hace algunos años, Tamaulipas es una de las entidades mexicanas en las que la violencia se ha arraigado, de tal manera que sus habitantes parecen resignados a que las balaceras, secuestros, extorsiones, ejecuciones y el horror generalizado sean el pan de cada día. Esta atmósfera de espanto sólo podría ser el resultado de un sistema corrompido por el crimen organizado y la impunidad con la que se manejan las autoridades.
Los minutos negros (2006), primera novela de Martín Solares (Tampico, 1970), se desarrolla en la ciudad porteña –imaginaria– de Paracuán, Tamaulipas, una como tantas otras del Golfo de México, en una época en la que el narco ya ha asentado su presencia y goza de la protección del sistema: los policías y altos funcionarios que desfilan por sus páginas se mueven por intereses ajenos a la justicia. El espejo roto de Solares –pues dice que la novela es el resultado de romper el espejo de la realidad, para apropiarse de sus partes– no desentraña el germen de la corrupción, sino repara en su ironía.
La narración comprende dos planos temporales, en los que dos policías –no tan buenos, ni tan malos– intentan resolver dos crímenes que se entrelazan: el asesinato de unas niñas en los años setenta, a manos del llamado Chacal y la muerte de un periodista que décadas después desempolva los archivos del mismo caso.
Las pesquisas de ambos policías se desenvuelven entre las intrigas y el acecho de judiciales y
madrinas; las presiones provenientes de los altos mandos, las familias poderosas de la región y personalidades influyentes; la prepotencia del narco y el hostigamiento de la prensa sensacionalista, mientras que muy al fondo la verdad apenas se vislumbra.
El universo de ficción que construye Solares reúne en una trama delirante a policías y políticos, un jesuita alcohólico, un famoso cantante de cumbia y personajes míticos como el escritor B. Traven y el detective Alfonso Quiroz Cuarón.
Publicada en 2006, tras siete años de gestación, esta novela evidencia y anticipa un estado de incertidumbre frente a las autoridades y la impartición de justicia. Recordemos que dos exgobernadores tamaulipecos ya enfrentan procesos penales por sus nexos con el narcotráfico y que en 2010 el candidato del PRI a la gubernatura, Rodolfo Torre Cantú, fue asesinado por instrucciones de Eduardo Costilla Sánchez, alias el Coss, líder del Cártel del Golfo, detenido en 2012, luego de que el candidato se negara a proteger las inversiones que permitían el lavado de dinero proveniente del narco.
Con esta novela, Solares nos ofrece un instrumento de ficción para leer en clave los eventos de la realidad.
Marlén Gutiérrez