Se trata de Marya Sklodowska (7 de noviembre de 1867 Varsovia, Polonia - 4 de julio de 1934, Passy, Francia) de origen polaco, judío y campesino, quien desde muy temprana edad tiene su primer acercamiento con la muerte, esto, tras los decesos de una hermana y de su madre, lo cual provocará que su fervorosa fe religiosa quede extinta. Entonces, esto será la base de quien conocemos, de quien podemos recordar ahora como Madame Curie, pues para llegar a ser la múltiple premio Nobel, tuvo que ganarse la vida impartiendo clases particulares, las cuales, en ocasiones no le eran retribuidas, por lo que apenas comía en días, rábanos y cerezas. Eso sería la primera parte, previo a su inmortalización, pues cuando conoce a su futuro esposo Pierre Curie, es donde todo cambiará, pues es aquí donde llega el principio de algo grande: El descubrimiento del Polonio (bautizado así, por su natal Polonia) y del Radio (Radium), sobre lo que la pareja Curie dedicará poco más de 4 años para aislarlo, todo esto en circunstancias precarias.
De esto surge aquel aporte de vital importancia: La radiactividad, aplicada en las radioterapias (que se basó para curar algunos tipos de cáncer) así como la aplicación de los Rayos X. Entonces viene lo que es todavía mejor: tras detonar la Gran Guerra (Primera Guerra Mundial), Madame Curie fungirá como enfermera, mecánico, soldado y de todo lo necesario para ayudar a su segunda patria (Francia), haciendo uso de vehículos de todo tipo para transportar lo necesario para armar el aparato de Rayos X y con ello, ayudar a los heridos del frente. La biografía concluirá con su muerte el 4 de julio de 1934, debido a una implacable anemia que su organismo no pudo enfrentar de forma satisfactoria, posiblemente por la prolongada exposición a la radiación. Realmente esta biografía tiene muchísimas más sorpresas, debo decir que es en extremo atrapante, emocionante y - naturalmente - de vital importancia para conocer a esta verdadera genio.
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