Historia que se desarrolla en la Guayana, en la selva cauchera, la arena aurífera y los ríos caudalosos. Y es el camino de iniciación en la vida adulta y en las experiencias de la vida de Marcos Vargas, que a los veintiún años compra de fiado, los convoyes de carros a Manuel Ladera, un rico propietario de Yuruari.
Eravato, Doraima, Duida: son nombres de ríos y montes.
Uracapay, Macagua, Picapica, Resbaloso, Purguey, Cachamay, Bagre Flaco, La Boquita,El Ure: son los nombres de los nueve despeñaderos del Río Caroni.
La Guayana, es una universidad donde los hombres se la pasan estudiando travesuras de muchachos y celebrándoselas unos a otros.
El avance, es una deuda que hipoteca al hombre; por una cuantas monedas y unas malas provisiones de boca a precios usurarios a cuenta de la goma que sacaran.
_ ¿Y esto era la selva? _ se preguntó. Monte tupido y nada más. Pero luego comenzó a sentir que la grandeza estaba en la infinidad, en la repetición obsesionante de un motivo único al parecer. ¡Árboles, árboles, árboles! ¡Barreras de árboles, murallas de árboles, macizos de árboles!
¡Canaima! El maligno, la sombría divinidad de los guaicas y maquiritares, el dios frenético, el principio del mal y causa de todos los males, que le disputa el mundo a Cajuña, el bueno.
Lo demoniaco sin forma determinada y capaz de adoptar cualquier apariencia, viejo Ahrimán redivivo en América. Desencadena en el corazón del hombre la tempestad de los elementos infrahumanos.
Gerardo Morales.