Hablar de la obra de Dostoievski, del autor en sí son palabras mayores, es hablar de la vida y de la muerte, de la moral, de dios, de todo, porque Dostoievski entendió como nadie el alma humana, el comportamiento humano, porque Dostoievski está ahí para ti cuando nadie más lo está, porque Dostoievski entiende lo que nadie más entiende y te susurra al oído cosas privadas sobre la humanidad y la vida que nadie más sabe, eso y mucho mas es Dostoievski.
Esta novela corta se divide en 2 partes una primera filosófica que es un monólogo donde conoceremos a este "hombre del subsuelo" cómo llegó ahí a su rincón como un ratón, una segunda parte más narrativa donde sale al mundo a la luz y complementa la primera parte, lo curioso es que nunca conoceremos quien es el hombre del subsuelo, acaso es el propio Dostoievski o es que ¿somos nosotros mismos? Es una novela corta con tintes autobiográficos o ¿es un espejo? Pues en sus memorias conoceremos al hombre del subsuelo como alguien que se ha auto diagnosticado enfermo pero ¿qué clase de enfermedad? Una especie de auto desprecio, de inacción, de aburrimiento, de tristeza, de furia, cobardía y de incapacidad para actuar basándose en sus convicciones. Recuerdo cuando leí mi primera obra del autor (Crimen y Castigo) y me dejó atónito, sus hermanos Karamázov fue lo mismo y esta su tercer obra no ha sido la excepción, porque como dije al principio, Dostoievski fue o más bien es, un titán de la literatura rusa, de la literatura universal, un maestro de la vida, es aquella luz en la oscuridad y es también el rincón seguro en la oscuridad, simplemente no puedes odiar a Dostoievski y después de leer alguna de sus obras, lo reafirmas y personalmente debo decir que al terminar de leer sus memorias, me dieron ganas de ir a con “el hombre del subsuelo” y abrazarlo y hacerle saber que no está solo y que pronto todo estará bien.
Una obra imprescindible para conocer la pluma de este brutal autor, eso sí, es menester leerla con mucha calma, de ser necesario releerla las veces que sea necesario, pues tarde o temprano nos daremos cuenta que el hombre del subsuelo, somos nosotros.
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