La sangre de los libros – Santiago Posteguillo
¿Qué tan importante es Aleksandr Pushkin para la cultura rusa? ¿Quién fue el poeta que hizo dudar de la muerte de Shakesperare por su inigualable talento en lengua inglesa? ¿Quiénes sacaron del infierno a la Divina Comedia que le impedía ser publicada? ¿Es gracias a la poesía que existe el heavy metal? ¿Cuál fue el origen de la muerte de Isaac Asimov? ¿Fue la literatura la única salvación de los franceses durante la gran guerra? Estos, entre otros enigmas de la literatura universal, serán descubiertos en esta segunda parte de la trilogía sobre la historia de la literatura universal.
Leer y disfrutar de las obras maestras que nos han legado lo mas grandes intelectuales de siglos pasados está bien, pero, desentrañar su origen es mejor, pues como el propio Posteguillo lo dice, muchos de los grandes libros fueron escritos con sangre que corre a través de las páginas que deleitamos. Pero eso no es todo, tras llevarnos increíbles sorpresas a través de la sangre de estas páginas, encontramos la reflexión dedicada a un
peculiar tema debatido hasta la fecha ¿juzgar un libro por su portada? Claro que es importante juzgar a un libro por su portada y lo digo en sentido literal, pues en pleno siglo XXI, el lector moderno consume (en su mayoría contemporáneos/comerciales) gracias a su portada, pese a ello ¿teníamos llamativas portadas en los siglos pasados? No, no eran portadas, eran la piel del libro (literalmente). La obra concluye con una hermosa reflexión que nos invita a no dejar de leer solo porque se nos hayan terminado las páginas, y se complementa con una muy acertada selección de lecturas recomendadas.
Irving Romero