Libro: ¡GRACIAS!
Autor: Andrés Manuel López Obrador.
Ed. Planeta. 2024
El presidente mexicano escribe un libro de más de medio millar de páginas, para expresar un adiós al pueblo que, durante seis años ha servido como primer mandatario (mandadero).
Narra desde su nacimiento en 1953, en Tepetitán, un pueblo del municipio de Macuspana, Tabasco, solo para ubicar al lector en la temporalidad histórica, para pasar de inmediato a contarnos sus pasos en la escalada política del país, desde la vertiente "izquierdista", que siempre ha encontrado la oposición aguerrida de los "conservadores" quienes posesionados y posicionados en el poder que da la riqueza y, la riqueza que da el poder, utilizan todos los medios para mantener la inamovilidad política, económica y social de la nación.
El libro es un ensayo histórico que, por esa razón, cobrará valor con el transcurso del tiempo. Me permito transcribir aquí un párrafo de la última página, que contiene la reflexión de despedida y que, para las personas sensibles, será muy emotiva:
"La última reflexión es que les doy las GRACIAS a muchos, a millones, mujeres y hombres, de antes y de ahora, precursores, conocidos y anónimos, pero siempre fieles y generosos, que me dieron su confianza en mi larga travesía para ayudar con mi imaginación, ideales y trabajo en la transformación de México, en bien de nuestra generación y, sobre todo, de los que vendrán después de nosotros.
Ofrezco a mis adversarios sinceras disculpas; nunca pensé en hacerle daño a ninguna persona y me retiro sin odiar a nadie. Espero que comprendan que, si me expresé con dureza y radicalismo, lo hice siempre con el fin de alcanzar la bella utopía, el sublime ideal del amor al prójimo.
A finales de septiembre me jubilaré y no volveré a participar en nada público. Si hice bien o no, la historia lo dirá. Me despido con este hermoso poema de Amado Nervo, titulado:
EN PAZ.
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan solo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!"