El peligro de estar cuerda – Rosa Montero
La delgada línea que separa el genio y la locura ¿o los une? cuando decimos o escuchamos que alguien tiene un trastorno de salud mental, por lo regular reaccionamos con cierto temor o hasta una especie de rechazo, pero gracias a esta peculiar mezcla narrativa, Montero nos dice que: “lo raro es ser normal, ser anormal es lo normal”.
En breves capítulos nos acerca a lo más profundo del cerebro humano. Desde diversas perspectivas (literarias, filosóficas, psicológicas, científicas etc), logra desestigmatizar la mal llamada locura. Cuántas veces nos ponemos a pensar ¿De dónde surge el genio de personajes como Van Gogh, Miguel Ángel, DaVinci, Freud, Proust, Mishima, Zweig, Dostoievski, Nietzsche, Woolf, Camus o Faulkner por mencionar algunos? La respuesta es evidente: de una vida llena de sufrimiento, de un oscuro abismo lleno de tormento y angustia. Hablamos de personajes en la historia de la literatura, la filosofía, la ciencia, la psicología, la música o el arte, quienes gracias a sus peculiares condiciones neurológicas, nos han legado imprescindibles obras maestras.
Montero da un repaso a temas como la ansiedad, la soledad, la depresión, la psicosis, el alcoholismo, la drogadicción, el suicidio, la esquizofrenia, los ataques de pánico y el trastorno obsesivo-compulsivo etc. mismos que han perseguido por generaciones a los más grandes intelectuales del pasado.
Llama poderosamente la atención el capítulo dedicado al “tabú” que tanto escandaliza a propios y extraños: el suicidio. Pero también los capítulos dedicados a dos de las más grandes poetas del pasado: Silvia Plath, quien, al leer sobre ella, uno podría creer que se trata de ficción, pero es una dura, increíble, triste y cruel realidad. O de la increíble Emily Dickinson y el origen de sus desgarradores poemas.
Se trata de un interesante trabajo sobre lo fascinante que puede llegar a ser el cerebro humano, pero también nos invita a vivir sin temor a ser juzgados por nuestras condiciones neurológicas, porque de ello, la prueba está, surgen los gigantes. Por cierto, concluye con un breve texto sobre la ¿inevitable? vejez.
Irving Romero