La obra nos lleva hasta unos estudiantes de 14 años, quienes viven una vida normal, o al menos lo que debería ser normal para alguien de su edad, hasta que uno de ellos, Pierre Anthon, sentencia que nada importa y por ende, nada tiene sentido. Abrumados por tan desalentadora idea, sus compañeros deciden reunir peculiares objetos para que su compañero entienda que hay significado en lo que menos podríamos pensar.
Lo primero a destacar es su atrapante prosa, sabe como engancharte de principio a fin, pues parece ser una simple historia para adolescentes, un mero entretenimiento, algún tipo de “literatura juvenil” sin embargo, la autora supo manejar un tema tan duro y oscuro sin hacerlo una lectura pesada, sino todo lo contrario. Originalmente la lectura se planteo para adolescentes de esas tempranas edades, pero la polémica no se hizo esperar, pues definitivamente un adulto entenderá mejor esta inquietante historia. El nihilismo es evidente, incluso el título lo dice todo, NADA tiene sentido, a menos que queramos darle un significado a las cosas, a una bicicleta, a una mascota, a los libros, a un talento, e incluso, a la muerte.
Nuestros peculiares protagonistas buscan ese significado en prácticamente todo y cuando digo todo, me refiero a TODO; por lo que termina siendo una historia bastante cruda e inquietante sin embargo, para poder entender y comprender la magnitud de dicho título, basta tener una madurez mental enorme, pues es nihilismo 100% puro, y para mentes débiles, podría ser una terrible idea.
Por como lo veo, este libro puede ser un bálsamo para un alma que haya perdido el camino o todo lo contrario, pero es ideal entender que hay un importante contexto detrás de la historia, pues en palabras de la propia autora: “Anthon podría tener lógicamente razón si observamos la vida a largo plazo, pero la cuestión es que no vivimos en el largo plazo, vivimos en el corto, aquí y ahora”
La moral, la tolerancia, los valores, el tiempo, la vida y la muerte, son algunos de los temas que la autora logra plasmar de una manera filosófica y directa, cruda y sin tapujos. Aunque parezca cliché, es cierto, su lectura nos recuerda que: “
Sólo al perder algo se aprecia su valor. Pero entonces, puede ser demasiado tarde”.
Irving Romero