4 de abril de 2025
alcalorpolitico.com
Los procesos de selección de candidatos y elección de ediles siempre han sido complicados, pero los intereses cada vez más marcados de grupos y personajes los han llevado a niveles no vistos.
Todo mundo se cree con derecho a exigir y entran en un estira y afloja que en ocasiones termina muy mal. Lógicamente el mayor problema está en la selección de candidatos a las alcaldías, pero ahora las regidurías también han sido convertidas en fuente de ambiciones.
Las regidurías como botín o forma de conservar poder no tiene excepciones, es decir, lo mismo ocurre en Morena que en la oposición. En el PAN, que aún es la segunda fuerza política en Veracruz, muestran que su interés se centra en ganar regidurías y no en las alcaldías.
La mecánica es sencilla. Postulan para la presidencia municipal a una candidata o candidato no mal visto, pero que será difícil que gane, sin embargo, les sumará votos, más los que aporten los postulados a las sindicaturas, que están en las mismas circunstancias.
Pero a los factores de poder dentro del PAN ya no les importa tanto ganar las alcaldías, a sabiendas de lo complicado que es ganarle a Morena, lo que les interesa es acumular regidores.
Así las cosas, el aspirante a la presidencia municipal un buen día es citado y le dicen: serás candidato, pero llevarás de candidatos a regidores -los que calculan que podrán acceder a los ayuntamientos- a fulano, perengano y zutano.
Y casualmente esos candidatos son gente identificada principalmente con Enrique Cambranis, José Mancha y Federico Salomón, pero también con Joaquín Guzmán y Víctor Serralde, entre otros. ¿Y Acción Nacional como partido?, pues eso es otra cosa, primero los intereses, el poder, aunque sea a ese nivel.
En Morena sucede algo parecido. La gobernadora Rocío Nahle colocó candidatas y candidatos en los municipios de mayor interés y de ahí repartió juego. ¡Vaya, se asegura que hasta el exgobernador de más triste recuerdo para Veracruz ha metido mano en algunas candidaturas, olvidando que ya tuvo su momento!
Pero la Gobernadora -como ha sido el caso de casi todos los gobernadores, salvo Fidel Herrera y Dante Delgado- no anda viendo si la regiduría de, por decir algo, Huayacocotla, es para X o Y. Ahí es donde entran Esteban Ramírez Zepeta y otros que, al igual que el exgobernador, ya bailaron, y se dan gusto colocando a quienes seguramente serán regidores.
El miércoles trascendió la renuncia de Elvia Merlín como candidata de Morena a la alcaldía de Cosoleacaque, uno de los pocos municipios de importancia que conserva el PRI vía los Vázquez Parissi. La renuncia hasta la tarde de este jueves no se había hecho oficial, pero una versión señalaba que la renuncia era porque había recibido amenazas.
Sin embargo, la versión que tiene más fuerza es que Merlín renunciaba a la candidatura porque le habían impuesto prácticamente toda la planilla. Lo más probable es que la estén reteniendo. (Finalmente sí renunció).
Así están candidatos de Morena por todos lados.
Otro problema es que, a final de cuentas, una vez ganadas las elecciones y ya instalados en los ayuntamientos los alcaldes están atados a regidores que responden a los intereses de algún grupo político, no a los del presidente y menos a los del pueblo.
Todo mundo se cree con derecho a exigir y entran en un estira y afloja que en ocasiones termina muy mal. Lógicamente el mayor problema está en la selección de candidatos a las alcaldías, pero ahora las regidurías también han sido convertidas en fuente de ambiciones.
Las regidurías como botín o forma de conservar poder no tiene excepciones, es decir, lo mismo ocurre en Morena que en la oposición. En el PAN, que aún es la segunda fuerza política en Veracruz, muestran que su interés se centra en ganar regidurías y no en las alcaldías.
La mecánica es sencilla. Postulan para la presidencia municipal a una candidata o candidato no mal visto, pero que será difícil que gane, sin embargo, les sumará votos, más los que aporten los postulados a las sindicaturas, que están en las mismas circunstancias.
Pero a los factores de poder dentro del PAN ya no les importa tanto ganar las alcaldías, a sabiendas de lo complicado que es ganarle a Morena, lo que les interesa es acumular regidores.
Así las cosas, el aspirante a la presidencia municipal un buen día es citado y le dicen: serás candidato, pero llevarás de candidatos a regidores -los que calculan que podrán acceder a los ayuntamientos- a fulano, perengano y zutano.
Y casualmente esos candidatos son gente identificada principalmente con Enrique Cambranis, José Mancha y Federico Salomón, pero también con Joaquín Guzmán y Víctor Serralde, entre otros. ¿Y Acción Nacional como partido?, pues eso es otra cosa, primero los intereses, el poder, aunque sea a ese nivel.
En Morena sucede algo parecido. La gobernadora Rocío Nahle colocó candidatas y candidatos en los municipios de mayor interés y de ahí repartió juego. ¡Vaya, se asegura que hasta el exgobernador de más triste recuerdo para Veracruz ha metido mano en algunas candidaturas, olvidando que ya tuvo su momento!
Pero la Gobernadora -como ha sido el caso de casi todos los gobernadores, salvo Fidel Herrera y Dante Delgado- no anda viendo si la regiduría de, por decir algo, Huayacocotla, es para X o Y. Ahí es donde entran Esteban Ramírez Zepeta y otros que, al igual que el exgobernador, ya bailaron, y se dan gusto colocando a quienes seguramente serán regidores.
El miércoles trascendió la renuncia de Elvia Merlín como candidata de Morena a la alcaldía de Cosoleacaque, uno de los pocos municipios de importancia que conserva el PRI vía los Vázquez Parissi. La renuncia hasta la tarde de este jueves no se había hecho oficial, pero una versión señalaba que la renuncia era porque había recibido amenazas.
Sin embargo, la versión que tiene más fuerza es que Merlín renunciaba a la candidatura porque le habían impuesto prácticamente toda la planilla. Lo más probable es que la estén reteniendo. (Finalmente sí renunció).
Así están candidatos de Morena por todos lados.
Otro problema es que, a final de cuentas, una vez ganadas las elecciones y ya instalados en los ayuntamientos los alcaldes están atados a regidores que responden a los intereses de algún grupo político, no a los del presidente y menos a los del pueblo.