2 de mayo de 2014
alcalorpolitico.com
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.”
Cien Años de Soledad, Gabriel García Márquez
Cien Años de Soledad, Gabriel García Márquez
En estos tiempos de los refrigeradores domésticos, el hielo es algo tan cotidiano para nosotros, que probablemente ni siquiera recordamos cuándo lo vimos por primera vez. Basta con abrir el congelador, o ir a la tienda más cercana para conseguirlo. Es más, en México en esta época del año, muchos solamente debemos esperar un poco para que, literalmente, nos caiga del cielo.
Hace unas semanas, el 16 de abril -justamente un día antes de que Gabriel García Márquez falleciera-, en la autopista México-Toluca, ocurrió una de las más grandes tormentas de granizo de las que se tenga registro, por la cantidad de hielo que cayó ese día los vehículos no pudieron avanzar, y así junto con sus conductores y pasajeros, quedaron varados por horas.
Luego en Xalapa, el pasado domingo 27 de abril, tuvimos otra tormenta excepcional, en esta ocasión por el tamaño de los granizos, algunos tan grandes como pelotas de béisbol, los cuales al caer -como sabemos los xalapeños- causaron daños en vidrios, techos y hasta descalabraron a algunos.
Definitivamente, por sus consecuencias, estos dos fenómenos nos parecen totalmente atípicos, sin embargo no dejan de ser fenómenos naturales que en las zonas montañosas de México, son más comunes justo en la primavera.
A menos de que vivamos en una zona extremadamente seca, es común que las nubes sean parte de nuestro paisaje diario, éstas se forman a partir de la evaporación del agua que existe en el suelo, o en ríos, lagunas y por supuesto los océanos.
Todas los materiales que conocemos, dependiendo de la temperatura a la que estén, se encuentran en alguno de los estados de la materia: sólido, líquido o gaseoso. Arriba de 0°C el agua se presenta en estado líquido, como la usamos comúnmente, abajo de esa temperatura tenemos agua sólida, es decir hielo. Los congeladores domésticos enfrían a unos 5°C bajo cero, lo que asegura la formación de hielo.
Si calentamos el agua hay un cambio de líquido a gas, el cual depende de la temperatura y de la presión atmosférica, en lo que influye la altura a la que nos encontremos, pero podemos decir que ocurre en temperaturas cercanas a los 100°C. Cuando hervimos agua lo que vemos justamente es este proceso de evaporación.
Pero no es necesaria una temperatura tan alta para que el agua se evapore un poco. Si observan bien su taza de café podrán notar la nubecilla humeante que sale de ésta, y que no es sino un poco de vapor de agua que se desprende sin necesidad de que el café esté hirviendo. Incluso a temperaturas mucho más bajas que las de una taza de café, como las de un día soleado, el agua se evapora poco a poco, sin que lo notemos, así es como la ropa que lavamos se seca, sin que el agua que está en ella hierva.
Las nubes se forman a partir de esa agua que se evapora poco a poco. Cuando ese vapor de agua llega a cierta altura donde la temperatura de la atmósfera es más fría, ocurre el proceso de condensación: el vapor se convierte en diminutas gotas de agua líquida, las cuales pueden permanecer suspendidas formando las nubes por largo tiempo, hasta que las gotas se vuelven más grandes y pesadas, y entonces llueve.
Podríamos decir que el granizo es otro tipo de “lluvia”, sólo que llueven gotas de agua congeladas. Esto sucede cuando, por las condiciones del clima, en las nubes se forman corrientes de aire más cálido que sube y empuja a las gotitas hacia alturas donde se enfrían lo suficiente para congelarse, formando granizo.
Si las corrientes de aire son los suficientemente fuertes, las partículas de agua congelada bajarán y subirán dentro de la nube, en cada una de estas vueltas conseguirán una capa más de hielo, aumentando su tamaño o incluso se juntarán con otras, formando agrupaciones de granizos. En algún momento aunque las corrientes de aire cálido sean fuertes, ya no son suficientes para mantener dando vueltas a los trozos de hielo dentro de la nube y entonces éstos caen.
Si los granizos no son lo suficientemente grandes o su camino a la tierra es muy largo, estos pueden derretirse y caer como gotas de agua. Por eso las granizadas son más comunes en regiones montañosas y altas: el camino que tienen que recorrer los granizos de la nube al suelo no es tan grande.
Con esto, podemos imaginarnos que los granizos que cayeron hace poco en Xalapa, dieron muchas vueltas dentro de sus nubes, antes de bajar y romper vidrios.
Aunque los pronósticos meteorológicos pueden dar las probabilidades de que ocurra una granizada en cierta región, es más difícil conocer de antemano y con exactitud el tamaño de los granizos que caerán.
La meteorología es una de las ciencias a las que más habituados estamos, cuyos resultados y datos incluso usamos de manera diaria, porque nos ha mostrado su capacidad de predicción. Las predicciones en la ciencia se basan en reunir hechos, evidencias y datos, luego se busca encontrar correlaciones entre éstos; ajustarlos a modelos y aplicarlos a otros casos, dando entonces una respuesta de lo que es más probable que suceda, lo cual en muchos casos, se parece más a un intervalo de respuestas, que a una respuesta única.
No hay que confundir la capacidad de predicción de la ciencia con una bola de cristal para ver el futuro, eso no existe. Aunque a decir verdad, muchos de los granizos que cayeron en Xalapa casi parecían bolas de cristal.
Comentarios y sugerencias: [email protected]
También pueden seguirme y platicar conmigo en Twitter: @paux_gr