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Columnas y artículos de opinión
Testamento de don Agustín de Iturbide
Luciano Blanco González
26 de septiembre de 2014
alcalorpolitico.com
Septiembre es el mes de la patria y también mes del Testamento, por ello es el momento propicio para citar importantes antecedentes históricos relacionados con estos acontecimientos que nos recuerdan la lucha para liberar a nuestra patria del oprobioso dominio Español.
 
La lucha por la independencia nacional iniciada por Miguel Hidalgo en 1810, rebosa hechos épicos, estoicos y valientes de una raza atribulada por las enormes diferencias sociales y los distingos despectivos a los naturales ya fueran criollos, mestizos o parte de las demás castas sociales por parte de los dominadores.
 
Contra todo señalamiento que se quiera hacer del Coronel Brigadier Agustín De Iturbide, hay que reconocer que fue este ambicioso Mexicano quien logró con sus estrategias guerreras y políticas sumar a su titánica causa, al ejército realista de la corona Española con los rebeldes insurgentes encabezados en ese momento por Don Vicente Guerrero mediante El Plan de Iguala, integrándolos al Ejercito Trigarante que entró triunfante a la ciudad de México el día 27 de Septiembre de 1821, después de la firma de los Tratados de Córdoba el 24 de Agosto del mismo año con el último Virrey Peninsular Don Juan O'Donojú, con quien pactó el establecimiento de una monarquía moderada por un congreso, el reconocimiento de la soberanía y la independencia del imperio Mexicano, se invitaría al Rey de España Fernando VII a que lo presidiera y en caso de no aceptar a otro miembro de la casa real de los Borbones, en tanto se establecería una Junta Provisional Gubernativa.
 

Como no admirar aquella proeza política que puso fin o cuando menos atenuó los profundos y añejos rencores sembrados por trescientos años de cruel dominación, causa de que se levantara todo el país en armas, se calcula que derramaron su sangre más de un millón de compatriotas caídos en los campos de batalla luchando por la libertad, el coraje de los naturales se resume en la proclama Iturbidista pronunciada en Cuernavaca “Mexicanos, ya no sufriréis más el yugo de los opresores, cuyo lenguaje es el insulto, el artificio, la mentira y cuya ley está cifrada en su ambición, venganza y resentimiento”
 
Fernando VII no aceptó el trono del Imperio Mexicano, ni aceptó que nadie de la casa real lo presidiera, lo que inquieto al Congreso y a la Junta Provisional, porque además Fernando VII desconocía la Independencia de México, la noticia inquietó a la Junta Provisional integrada por 38 miembros en la que no había un solo insurgente y el nuevo Presidente del poder Ejecutivo de la Regencia, Agustín de Iturbide que era también el Jefe Máximo Del Ejercito Trigarante, seguramente releyó El Plan de Iguala, el Acta de Independencia y descubrió que ya estaba proclamado El Imperio Mexicano con una monarquía moderada por El Congreso, ya estaba El Congreso solo faltaba el monarca y para eso estaba él, sus adversarios afirman que él se hizo proclamar Emperador, mediante un truco populista, se dice que repartiendo dinero y favores el Sargento Pío marcha al frente de una muchedumbre estrepitosa marchó por las calles de la Ciudad de México el día 18 de mayo de 1822, vitoreando a Agustín l, acompañado de un escandaloso repique general de campanas y el estruendo de las salvas de artillería.
 
El 21 de Julio de 1822 con pompa y esplendor imperial Agustín De Iturbide se coronó Emperador en la catedral metropolitana, a su paso vivas y aplausos, sonrisas y vítores, adentro angelicales coros y música sacra, solemnidad cordial de príncipe y vasallos con la presencia del alto clero que elevó sus oraciones por la larga vida del Emperador y de su esposa Ana María Huarte rogando por la felicidad del pueblo de México, acompañado por los principales miembros de la burguesía colonial que lucía sus mejores galas y joyas y por los jefes y comandantes militares que con lisonjas y genuflexiones le manifestaban su lealtad, entre muros todos los conservadores, afuera los mugrosos insurgentes que mediante el Plan de Casa Mata lo obligaron a abdicar el 19 de Marzo de 1823.
 

En sus memorias políticas clasificadas como testamento por los historiadores y aun por el mismo autor dictadas en la región de la Toscana en Liorna Italia se dice abnegada víctima que aceptó ser emperador para salvar a la patria, “Por el mes de abril de 22, ya se notaban agitaciones que amenazaban anarquía, a las 10 de la noche de aquel día memorable, el 18 de Mayo, me aclamó el pueblo de México y su guarnición emperador, Viva Agustín l, fue el grito universal que me asombró, siendo la primera vez de mi vida que experimenté esta clase de sensación.-Ninguna desgracia, ningún desorden: Agustín Primero llenaba en aquellas horas la imaginación de todos.
 
Lo primero que se ofreció a la luía fue salir a manifestar mi repugnancia a admitir una corona cuya pesadumbre ya me oprimía demasiado; Si no los consejos de un amigo que se hallaba conmigo: “Lo considerarán un desaire tuyo apenas lugar de decirme, y el pueblo es un monstruo cuando creyéndose despreciado se irrita. Haga usted este nuevo sacrificio al bien público: La patria peligra; un momento de indecisión es el grito de muerte”.
 
“He dicho muchas veces antes de ahora y repetiré siempre, que admití la corona por hacer un servicio a mi patria y salvarla de la anarquía….”
 

En su otra memoria elaborada antes de partir de México a su exilio en Italia, en las orillas del océano, temeroso de perder la vida en una borrasca, encomienda su alma a dios que la crió, redimió y conserva y su cuerpo a la fragata inglesa nombrada Havvlius para que lo lleve a donde no haga daño. Esta es una crónica llena de sarcasmo e ironía, en la que cita a algunos de los que se pusieron en su contra y en las que también justifica el porqué de su aceptación de la corona.
 
“Así mismo declaro que cuando contraemos matrimonio aunque introducimos a él algunos bienes de fortuna, ni por las narices nos llegó a dar cosa de monarquía ni de emperaduría, hasta que algunos arílicos de cuenta el armipotente sargento Pío Marcha y la plebe más baja de México nos llenaron las cabezas de viento y colocaron en el trono de Anáhuac contra la voluntad de la nación.
 
It. Declaro que desde mi infeliz reinado comencé a tener multitud de hijos políticos tan cariñosos, obedientes y serviciales, que hasta el sueño me quitaban llamándome héroe, Padre y Libertador, Ángel Tutelar, y Dios si hubieran podido, que la adulación no conoce límites, por lo cual en descargo de mi conciencia y honor de todos manifestaré, sus principales méritos y servicios.
 

El ilustrísimo. Sr. Dr. D. Pedro José de Fonte, Arzobispo que fue de México no puedo reputarlo por hijo pues aunque es cierto que sucumbió a la independencia del imperio no fue por amor a mi persona, y menos a nuestra libertad sino porque creyó de buena Fe la invitatoria del Plan de Iguala y tratados de Córdoba; y Así esperaba un Borbonito que viniera a sacarnos del miserable estado de Independientes sujetándonos otra vez a la madre Patria Peninsular.
 
Con mi malhadada coronación se le cayó el gozo al pozo, perdió las esperanzas Borbonianas, no me quiso reconocer emperador , hizo caso de conciencia adularme ni un día, en esto es preciso confesar que hizo bien, pero hizo mal en abandonar a su grey por sucesos políticos, y marcharse sin decir adiós”.
 
Quién sabe si el Soberano Congreso despojara a mi buen compadre (Juan Bautista) del rectorado en premio de sus méritos. Si así fuere puede irse a Pequin a fundar algún colegio donde aquellos chinitos aprendan servidumbre más de la que tienen.
 

El territorio del Imperio Mexicano que él presidió estuvo compuesto por el doble de lo que es hoy México, lo conformaban desde La Alta California, Nuevo México, Texas, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, al abdicar a la corona 9 meses después de su ascenso ante el congreso que él había disuelto se deshizo esta unidad geográfica independizándose todos los países del sur de la república.
 
El libertador de México, fue declarado fuera de la ley y exiliado, condenado a la pena de muerte El Congreso de Tamaulipas en 1824 y reivindicado en 1835, fecha en que su nombre fue grabado con letras de oro en las paredes del Congreso, pero al triunfo de la revolución con motivo del centenario de la Independencia en 1921 se decretó su inmediato retiro y una a una fueron cayendo las letras con el nombre de Iturbide. Fue héroe oficial 86 años, su nombre figura en una estrofa del Himno Nacional Mexicano original, aceptado para inflamar el honor, el orgullo y la unidad de los nacionales frente a los invasores “Si a la lid contra hueste enemiga.-nos convoca la trompa guerrera.-de Iturbide la sacra bandera.-¡mexicanos! valientes seguid.-Y a los fieros bridones les sirvan.-las vencidas enseñas de alfombra.-los laureles del triunfo den sombra.
 
Retando al Congreso de México, retorno únicamente acompañado de su esposa y 2 hijos ayudantía y un sacerdote sin armas ni parque a bordo del bergantín Ingles Spring, desembarcando clandestinamente en la barra de Soto la Marina el 14 de julio, siendo aprehendido en la madrugada del día siguiente y fusilado por decreto del congreso de Tamaulipas el día 19 de Julio de 1824 en el poblado de Padilla de aquel estado al saberse de su muerte hubo luto nacional porque para el pueblo era el libertador.
 

El verdadero y último testamento del Dragón de Fierro fue elaborado sin ninguna formalidad el día 12 de Julio a bordo del navío que lo trasladaba a su trágico destino. Para su validez reclama su calidad de militar, lo que le daría la categoría de testamento militar, pero tampoco se enmarca ya que no se preparaba para entrar en combate o en el campo de batalla, sin embargo es un documento cuyo original custodia con celo el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y que nos comparte amablemente en el espacio cibernético.
 
TESTAMENTO DE DON AGUSTIN DE ITURBIDE
 
“En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, de Jesuchristo N. S. de su Madre Santísima la Virgen María, y todos los Santos y espíritus bienaventurados, bajo cuya protección y amparo quiero vivir y morir, hago notorio a todos aquellos á quienes convenga, como yó D. Agustín de Iturbide estando sano, y en mi entero acuerdo, seguro de la infabilidad de la muerte, e insierto de la hora y circunstancias en que pueda sobrevenirme, quiero manifestar mi última voluntad y testamento en esta carta simple. Sin las formalidades comunes del derecho, en uso del privilegio que gozamos los Militares. Para que todo cuanto en el dispuciere, se cumpla exacta y prontamente por los Albaceas testamentarios que adelante nombraré como si fuera un instrumento extendiendo con todos los requisitos.
 

“Declaro que soi Católico, Apostólico, Romano, en cuya comunicación deseo morir para salvación de mi alma. Mi cuerpo quiero séa sepultado sin pompa alguna, aunque si mando se hagan sufragios para mi descanzo eterno-Se pagarán las mandas forzosas si aún hubiere costumbre de cumplirlas.
 
Declaro que hé sido casado infasie Ecelesi con Doña Ana María Huerta, en cuyo Matrimonio hemos habido y criado por hijos legítimos a Agustín, Sabina, Juana, Josefa Angel, Jesús, Salvador y Felipe, y estando actualmente mi Muger en cinta el hijo que naciera será nuestro.
 
Declaro que soi deudor de varias cantidades de pesos en México mi Patria; mas habiendo contraído las más de estas deudas cuando estuve a la cabeza de la Nación, por su mismo decoro y dejado al Supremo Congreso á mi salida del territorio el año próximo pasado una nota de todas, creo que habrá mandado pagarlas.
 

-Declaro que tengo cuentas pendientes con las casas de Gower y Sobrinos y Matheo Hetcher en Londres, las que liquidadas espero sean satisfechas por mis Albaceas.
 
-Declaro que para la compra de la hacienda de Apeo Jurisdicción de Marabatío de que soi dueño, tomé de la dote y legítima de mi muger mas de treinta y dos mil pesos, lo que puede saberse á punto fijo por los libros y cuentas de la casa de mi padre político Don Isidro Huerte, lo que declaro para que esta suma se saque con preferencias de la hacienda, y no se confunda con mis bienes.
 
-Declaro que hé tenido en arrendamiento la hacienda en la Compañía Jurisdicción de Chalco, en la que introduje muebles é hice mejoras, de que debe resultarme utilidad.-Mis Albaceas tomarán cuentas a los Administradores é interventores y pagado lo que se debe el resto si lo hubiera se aplicará al cuerpo de mis bienes.
 

-Declaro que habiendo el Gobierno provisional de Méjico después que hice su independencia concediéndome en premio un millón de pesos, y veinte leguas cuadradas de tierra en Tejas, de lo que hasta ahora nada hé persibido, quiero que mis Albaceas representen en este punto mis derechos, y hagan todas las gestiones que crean convenientes para lograr el puntual cumplimiento de esta signación, la que aplicarán al cuerpo de mis bienes.
 
-Declaro que el quinto del caudal que quedare líquido, és mi voluntad se destine á mantener hasta que tomen estado las dos huérfanas Justa y Antonia que quedaron en Méjico, al pago de varias pensiones y limosnas que allí mismo se han hecho por disposición mía, al cumplimiento de varios comunicados que dejé al Lic. Don Juan Gómez Navarrete, al sostenimiento de mis sobrinos, y todo lo demás a beneficio de mi amado y venerado Padre el Señor Don José Joaquín de Iturbide.
 
-Del resto de todos mis bienes, derechos y acciones nombro e instituyo por herederos, a mis ya mencionados hijos y al póstumo que hubiere de nacer; para que por partes iguales disfruten lo que haya de tocarles, con la bendición de dios y la mía.
 

-Nombro por tutor y curador AD-LITEM de mis hijos menores á su madre i mi Esposa Doña Ana María Huerte, y por Albaceas testamentarios ó ejecutores de ésta mi última voluntad al Lic. Don Juan Gómez Navarrete, á Don Nicolás Carillo vecinos de Méjico, y al Presvítero Don José Antonio Lópe, que está en compañía para que uno después del otro ejercen este encargo en el orden en que ban nombrados, rogándoles el que quieran aceptarlo. Les suplico también y encargo á conciencia, así como mi esposa, a fin de que mantengan á mis hijos en las casas de educación á donde los dejé para que la reciban completa, y que á u tiempo pongan en otras semejantes á los mas pequeños.
 
-Finalmente revoco, y anulo cualquiera otra disposición que antes de ésta hubiera dado ú hecho, y declaro que ésta és mi última voluntad, la que deseo tenga su entero cumplimiento en fé de lo cual firmo ésta á bordo de Bergantín “SPRING” á 12 de Julio de 1824. –AGUSTIN DE ITURBIDE.—Rúbrica…”
 
Frente al pelotón que lo fusilaría, reiteró su preocupación por el juicio del porvenir al decir “Muero con honor, no como traidor; no quedará a mis hijos y su posteridad esta mancha; no soy traidor, no”.
 

Sus restos descansan en la capilla de San Felipe de Jesús en la Ciudad de México, el día 27 de Septiembre día de la independencia y día de su nacimiento se celebra una misa por el eterno descanso de su alma, también se oficia el día 5 de febrero, día de San Felipe de Jesús. En la parte baja de su nicho se encuentra una placa alusiva redactada por Don José María Tornel desde 1838 y dice así: AGUSTIN DE ITURBIDE.-Autor de la Independencia mexicana.- Compatriota llóralo.-Pasajero admíralo.-Este monumento guarda.-Las cenizas de un Héroe.-Su alma descansa en el seno de Dios.
 
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