7 de enero de 2026
alcalorpolitico.com
Gobernar un estado como Veracruz es complicado así que no hay gobernador que no haya salido raspado, claro que unos más que otros.
Un rápido recuento, de medio siglo para acá, hace ver que, por mencionar un caso, Rafael Hernández Ochoa padeció un conflicto agrario que casi le cuesta la gubernatura cuando campesinos -dicen que alentados por el entonces secretario de la Reforma Agraria, Augusto Gómez Villanueva- invadieron tierras en Tlapacoyan y los propietarios los sacaron a balazos, muriendo alrededor de 10 personas.
Hernández Ochoa durante unos meses supo lo que es recibir la frialdad del presidente, que en ese caso era su compadre Luis Echeverría, al grado de ver afectada su salud.
El gobierno de Agustín Acosta Lagunes quedó marcado, en lo negativo, por el pistolerismo de los caciques, empezando por el que comandó su pariente Felipe Lagunes, seguido de cerca por el que encabezó Cirilo Vázquez.
Fernando Gutiérrez Barrios solo estuvo 2 años, pero nos dejó en la gubernatura a su acelerado secretario de Gobierno, Dante Delgado Rannauro.
Dante, en su cuatrienio, fue objeto de acusaciones de corrupción.
Patricio Chirinos fue señalado de represor y, luego, Miguel Alemán, recibió acusaciones de tolerar el enriquecimiento de algunos de sus colaboradores y de no ser cercano al pueblo, dejando para la posteridad la frase de "yo no soy bombero" al ser cuestionado del por qué no interrumpió sus vacaciones tras el incendio en la zona de mercados de Veracruz que mató a casi 30 personas.
Fidel Herrera aumentó la deuda considerablemente y aún lo recuerdan porque en su gobierno los zetas cometieron múltiples atrocidades.
Javier Duarte terminó por disparar la deuda a niveles que hicieron tambalear las finanzas del gobierno y la sangre siguió corriendo.
Miguel Ángel Yunes Linares no pudo concretar el proyecto de que su hijo, Miguel Yunes Márquez, lo sucediera en la gubernatura, con lo que eso implica política y socialmente.
Y Cuitláhuac García lo poco que hizo lo hizo muy mal al grado de ser considerado el peor gobernador que ha tenido Veracruz.
Y ahora tenemos a la gobernadora Rocío Nahle, quien apenas lleva uno de los seis años en que despachará en Palacio de Gobierno, pero ese lapso ha sido suficiente para sentir la presión que representa estar al frente del Poder Ejecutivo.
Sus enojos en la Secretaría de Energía serían más grandes y prolongados en la actualidad.
Ya le tocó atender unas fuertes y mortales inundaciones, tragedia que este año seguirá generándole reclamos.
Parte de su equipo va para formar parte del pelotón chiflado, pues unos hacen como que hacen y otros entregan malos resultados.
Para mala suerte ya es mucho. En la Secretaria de Educación, con cambio de subsecretario y dos o tres oficiales mayores y directores del Cobaev, así como la caída de un rector, de seguir así cuando tomen conciencia de su actuación estarán a nada de al menos entregar los mismos resultados que Cuitláhuac y Zenyazen Escobar.
En la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, de continuar como van, no igualarán a lo mal hecho en el pasado gobierno ...¡porque las obras serán mínimas!
En la Secretaría de Seguridad el jefe como que aún no acaba de conocer Veracruz y todo el año ha sido de crímenes e inseguridad en general.
Y así andan en casi todas las áreas, en tanto la Gobernadora se la pasa de advertencia en advertencia a sus colaboradores y estos pareciera que ya le tienen tomada la medida. Saben que se enoja mucho, pero que de ahí no pasa y a lo mejor, en sus adentros, modifican una de las melodías (No me amenaces) del símbolo de la canción popular mexicana, José Alfredo Jiménez y en susurro entonan algo así:
¡Porque estás que me voy y me voy, que me voy y me voy, que me voy y me voy, y no me corres!
Los servicios prestados en el pasado están saldados, la amistad es aparte del trabajo gubernamental y solo hay una responsable que, para bien o para mal, pasará a la historia veracruzana.
Un rápido recuento, de medio siglo para acá, hace ver que, por mencionar un caso, Rafael Hernández Ochoa padeció un conflicto agrario que casi le cuesta la gubernatura cuando campesinos -dicen que alentados por el entonces secretario de la Reforma Agraria, Augusto Gómez Villanueva- invadieron tierras en Tlapacoyan y los propietarios los sacaron a balazos, muriendo alrededor de 10 personas.
Hernández Ochoa durante unos meses supo lo que es recibir la frialdad del presidente, que en ese caso era su compadre Luis Echeverría, al grado de ver afectada su salud.
El gobierno de Agustín Acosta Lagunes quedó marcado, en lo negativo, por el pistolerismo de los caciques, empezando por el que comandó su pariente Felipe Lagunes, seguido de cerca por el que encabezó Cirilo Vázquez.
Fernando Gutiérrez Barrios solo estuvo 2 años, pero nos dejó en la gubernatura a su acelerado secretario de Gobierno, Dante Delgado Rannauro.
Dante, en su cuatrienio, fue objeto de acusaciones de corrupción.
Patricio Chirinos fue señalado de represor y, luego, Miguel Alemán, recibió acusaciones de tolerar el enriquecimiento de algunos de sus colaboradores y de no ser cercano al pueblo, dejando para la posteridad la frase de "yo no soy bombero" al ser cuestionado del por qué no interrumpió sus vacaciones tras el incendio en la zona de mercados de Veracruz que mató a casi 30 personas.
Fidel Herrera aumentó la deuda considerablemente y aún lo recuerdan porque en su gobierno los zetas cometieron múltiples atrocidades.
Javier Duarte terminó por disparar la deuda a niveles que hicieron tambalear las finanzas del gobierno y la sangre siguió corriendo.
Miguel Ángel Yunes Linares no pudo concretar el proyecto de que su hijo, Miguel Yunes Márquez, lo sucediera en la gubernatura, con lo que eso implica política y socialmente.
Y Cuitláhuac García lo poco que hizo lo hizo muy mal al grado de ser considerado el peor gobernador que ha tenido Veracruz.
Y ahora tenemos a la gobernadora Rocío Nahle, quien apenas lleva uno de los seis años en que despachará en Palacio de Gobierno, pero ese lapso ha sido suficiente para sentir la presión que representa estar al frente del Poder Ejecutivo.
Sus enojos en la Secretaría de Energía serían más grandes y prolongados en la actualidad.
Ya le tocó atender unas fuertes y mortales inundaciones, tragedia que este año seguirá generándole reclamos.
Parte de su equipo va para formar parte del pelotón chiflado, pues unos hacen como que hacen y otros entregan malos resultados.
Para mala suerte ya es mucho. En la Secretaria de Educación, con cambio de subsecretario y dos o tres oficiales mayores y directores del Cobaev, así como la caída de un rector, de seguir así cuando tomen conciencia de su actuación estarán a nada de al menos entregar los mismos resultados que Cuitláhuac y Zenyazen Escobar.
En la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, de continuar como van, no igualarán a lo mal hecho en el pasado gobierno ...¡porque las obras serán mínimas!
En la Secretaría de Seguridad el jefe como que aún no acaba de conocer Veracruz y todo el año ha sido de crímenes e inseguridad en general.
Y así andan en casi todas las áreas, en tanto la Gobernadora se la pasa de advertencia en advertencia a sus colaboradores y estos pareciera que ya le tienen tomada la medida. Saben que se enoja mucho, pero que de ahí no pasa y a lo mejor, en sus adentros, modifican una de las melodías (No me amenaces) del símbolo de la canción popular mexicana, José Alfredo Jiménez y en susurro entonan algo así:
¡Porque estás que me voy y me voy, que me voy y me voy, que me voy y me voy, y no me corres!
Los servicios prestados en el pasado están saldados, la amistad es aparte del trabajo gubernamental y solo hay una responsable que, para bien o para mal, pasará a la historia veracruzana.