A casi 8 meses de las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Vinazco, citricultores de comunidades rurales de Álamo Temapache denunciaron abandono total por parte de las autoridades, al asegurar que hasta ahora no han recibido apoyos reales para recuperar sus cultivos devastados por las crecientes.
Productores de ejidos asentados en las márgenes del Vinazco, afluente que desemboca en el río Pantepec, señalaron que las pérdidas económicas continúan agravándose debido a que cientos de hectáreas permanecen cubiertas de grava y escombros, mientras miles de árboles de naranja fueron arrancados por la fuerza del agua.
Guillermo Bustillos Vidal, presidente de la Organización Citricultores Campesinos en Igualdad de Género de la Huasteca Veracruzana, criticó la falta de respuesta gubernamental y acusó que las familias afectadas prácticamente fueron olvidadas después de la contingencia. Indicó que, de las aproximadamente 40 mil hectáreas dedicadas a la citricultura en la región, al menos el 25 por ciento sufrió daños severos, afectando directamente a cientos de familias de 8 localidades de la ruta Monte Chiquito. “Las pérdidas fueron enormes y hasta el momento no hay un programa efectivo de rescate para los productores”, reprochó el representante de campesinos afectados.
Rosaura Pérez, productora del ejido Ojital Ciruelo, relató que la corriente destruyó parte importante de sus plantaciones y dejó a varias familias sin posibilidad de cosechar este año. “Muchos árboles fueron arrancados completamente y otros quedaron dañados. Perdimos toda la producción y no hemos recibido apoyos”, lamentó.
En la comunidad La Pedrera, Emiliano Olivares Rodríguez explicó que antes de las inundaciones obtenían rendimientos de entre 10 y 20 toneladas por hectárea, pero actualmente las parcelas son improductivas debido a las toneladas de grava y sedimentos que dejó el río. Por su parte, el agrónomo Guillermo Jerónimo Reyes, asesor de la citada organización campesina, sostuvo que durante la emergencia quedó evidenciada la falta de capacidad operativa de las autoridades para atender a los damnificados.
Consideró que hubo fallas en la logística y ausencia de coordinación con los productores, quienes conocen las necesidades reales del campo afectado. De acuerdo con cifras presentadas por la organización, mil 968 hectáreas resultaron dañadas por el Vinazco tan sólo en los ejidos Estación Chapopote, Ojital Ciruelo, Monte Chiquito, Vegas de Soledad, Vegas de Soledad II, La Constitución, Cuicuinaco-La Pedrera y San Fernando, afectando directamente a 656 productores.
Los campesinos advirtieron que, de continuar la falta de apoyo, muchas parcelas podrían quedar abandonadas definitivamente, agravando aún más la crisis económica en comunidades cuya principal fuente de ingresos depende de la producción citrícola.