El Monumental se rindió a su ídolo. Con 39 años, Lionel Messi le dijo adiós a la Selección Argentina como solo él sabe hacerlo: con magia, con goles y con el estadio entero a sus pies.
Ante más de 80 mil personas, el rosarino disputó su último partido con la Albiceleste y lo hizo a lo grande, comandando el 3-0 sobre Benín en una noche cargada de emoción, homenajes y lágrimas.
Fue el cierre de un ciclo de más de 20 años que comenzó de forma accidentada en 2005 ante Hungría y que lo llevó a lo más alto en Qatar 2022. Este martes, el templo del futbol argentino se convirtió en una fiesta de despedida para su capitán eterno.
Dentro de la cancha, Messi volvió a ser decisivo. Primero habilitó a Nicolás Otamendi —quien también se retiró de la selección— para abrir el marcador al 48' tras un córner. Luego asistió a Nicolás Paz al 60' para el segundo. Con esas dos asistencias llegó a 70 con la camiseta albiceleste, récord absoluto.
Y para cerrar su historia goleadora, convirtió de penal al minuto 70. Fue su tanto 126 con Argentina, ampliando su propia marca como máximo anotador histórico, en lo que fue su partido número 208 con la selección, otra cifra sin precedentes.
La noche, sin embargo, fue mucho más que estadísticas. Messi no pudo contener las lágrimas al sonar el himno nacional. Había llorado también en el camión camino al estadio. Lloró Scaloni, lloró la gente. Salió al campo de la mano de sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro, mientras en el centro del campo se extendía una camiseta gigante con el 10 y una sola palabra: "Gracias".
El homenaje tuvo de todo: un excombatiente de Malvinas entonando el himno, banderas de "Las Malvinas son argentinas", la presencia de campeones del mundo como Bertoni, Ruggeri, Montiel y Di María, y una lona en la popular que resumía el sentimiento: "Gracias por todo mi capitán".
Horas antes, la Universidad de Buenos Aires le había otorgado el Doctorado Honoris Causa. Entre risas, Messi dijo: "Poder decir que soy doctor honorífico".
Ya con el micrófono en la mano y sin querer quitarse la camiseta por última vez, el 10 habló largo y tendido, algo poco habitual en él: "es difícil, hay tantas emociones. Lo primero en lo que pienso es en mi viejo. Fue un orgullo muy grande, fui muy feliz con esta camiseta durante más de 20 años, hasta en los peores momentos. Nunca dejé de luchar. No venir más va a ser un dolor muy grande. Jugar en la Selección es lo más lindo que me pudo pasar".
"Hoy me toca el día más triste, me voy de la selección, pero voy a estar bancando a los chicos que vengan. Van a venir momentos duros, no es normal lo que se hizo. Hay gente que quiere hacerle mal a la selección y no hay que darle el gusto. Estoy hablando más que nunca, no me quiero ir de acá, no quiero dejar la cancha. Soy un agradecido a Dios de ser argentino. Los quiero".
A su alrededor, sus hijos lo abrazaban sin poder contener el llanto. Fue el final perfecto para la era más ganadora de la historia argentina.
Messi aún tiene contrato con el Inter Miami hasta 2028, aunque él mismo reconoció que tras la muerte de su padre podría adelantar su retiro del futbol profesional.