Veracruz enfrentaría en 2026 un escenario de mayor vulnerabilidad económica tras la caída de 38 por ciento anual en la inversión de Petróleos Mexicanos (PEMEX) durante 2025, lo que redujo de manera significativa la derrama económica en una entidad con alta dependencia histórica del sector petrolero.
Este contexto forma parte del análisis incluido en el reporte anual “Diez riesgos políticos para 2026”, elaborado por Integralia Consultores, en el que se advierte que la situación financiera de PEMEX dejó de ser un problema interno de la empresa para convertirse en un factor de presión económica regional y un riesgo fiscal para el país.
De acuerdo con el documento, la petrolera enfrenta una severa crisis de liquidez derivada de su elevado endeudamiento, la disminución de la producción de hidrocarburos y la caída de los ingresos por exportaciones. Al cierre de septiembre de 2025, el adeudo de Pemex con proveedores ascendía a 28 mil 130 millones de dólares, situación que compromete la operación de empresas del sector y amenaza la continuidad de actividades clave para la extracción y refinación.
El análisis señala que el impacto de estos impagos se concentra en los estados petroleros del sur del país, donde la actividad económica depende en gran medida de la empresa productiva del Estado. En estas regiones, la falta de flujo de efectivo ha paralizado cadenas de valor, afectando a contratistas, proveedores y comercios vinculados directa o indirectamente a la industria energética.
Aunque no menciona en específico el caso de Veracruz, la analista sí advierte del riesgo a nivel regional para las regiones petroleras, esto es: la entidad veracruzana junto con sus vecinas Tamaulipas, Puebla, Tabasco y Chiapas, además de Campeche. El despacho dijo que la reducción de la inversión de PEMEX durante 2025 agravó este escenario, al disminuir la derrama económica y limitar la actividad productiva local, en un entorno donde la petrolera ha sido históricamente uno de los principales motores económicos.
Integralia advierte además un deterioro operativo persistente. La producción de crudo, condensados y gas natural continúa a la baja y, bajo la política de soberanía energética, se priorizó el abastecimiento del mercado interno, lo que provocó una caída de 23 por ciento en las exportaciones de crudo y redujo la entrada de divisas necesarias para el pago de obligaciones financieras.
Entre el último trimestre de 2024 y el tercer trimestre de 2025, Pemex acumuló pérdidas netas superiores a 235 mil millones de pesos. Aunque el Gobierno federal recurrió a Banobras para cubrir parte de los adeudos con proveedores correspondientes a 2025, el reporte señala que el problema estructural persiste. Para 2026, el análisis prevé un mayor deterioro operativo que obligaría a incrementar el apoyo financiero del Estado a la petrolera, con un costo fiscal elevado que podría restar recursos a otros proyectos nacionales y mantener la fragilidad económica de los estados petroleros del sur, entre ellos Veracruz.