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Sección: Estado de Veracruz

Libertas

Efecto mariposa

José Manuel Velasco Toro 22/10/2026

alcalorpolitico.com

Hacia 1972 del siglo pasado, se popularizó el concepto de “efecto mariposa”, metáfora con la cual el meteorólogo Edward Lorenz refiere al hecho de que pequeñas variaciones atmosféricas que se producen en una zona o región, pueden producir alteraciones profundas en otra región o zona. Él explica con una bella metáfora: “El aleteo de una mariposa en Brazil podría desencadenar un tornado en Texas”. Sin embargo, este principio que se conoce como teoría del caos ya estaba presente en pensadores y científicos anteriores, aunque no lo desarrollaron tan brillantemente como Lorenz. Henri Poincaré (1854-1912), matemático y filósofo, por ejemplo, explica que la estabilidad se perturba cuando ocurre una pequeña alteración de las condiciones primeras. Situación que cambia el movimiento de los acontecimientos físicos, pues suele suceder que “pequeñas diferencias en las condiciones iniciales engendren diferencias muy grandes en los fenómenos finales; un error pequeño en las primeras producirá un error enorme en los últimos”. He aquí, en esencia, la teoría del efecto mariposa. Pues bien, condiciones relacionales poseen el potencial de transformar dichas condiciones en nuevas y diferentes dimensiones relacionales, situación que romperá con el equilibrio existente al generar circunstancias de caos, lo que no es otra cosa que un proceso profundo de desorganización que, tarde o temprano, desembocará en una nueva organización con tendencia a la estabilidad.

Si bien la observación de los fenómenos físico y meteorológicos condujeron a tal conocimiento, en el plano de la realidad social ocurre algo similar, aunque se da en tiempos medios y de larga duración. Cuando las condiciones de estabilidad política se alteran como resultado del desequilibrio social e insensatez humana, entonces la relación social se vuelve insosteniblemente desigual y el sistema político se revierte abruptamente contrario al interés común. Cuando unos pocos, en nombre de un partido político, exaltación narcisista personal o alaraca ideológica de supuesta soberanía nacional se erigen por sobre la ley o hace de la ley su arma de represión social y política, entonces las pequeñas diferencias se transforman en enormes discrepancias que desembocan en la disconformidad social e, irremediablemente, en la organización espontánea de la protesta y movilización para exigir justicia, equidad, igualdad y libertad. Lo vemos en la Unión Europea: Francia, Portugal, España, Italia, Bélgica, Alemania, Grecia, Austria en Europa Occidental y Albania en Europa Oriental. En estos países, como existe en otros, la profunda disconformidad ha empujado a la movilización masiva de miles de jóvenes que protestan por las condiciones de inequidad existentes. La protesta ha escalado al conjunto social más amplio para exigir atención radical a la precarización de la educación pública, la caída de salarios y desempleo en el escenario actual y futuro de los jóvenes, el encarecimiento y escasez de vivienda, el continuo deterioro de servicios públicos como el esencial de la salud.

Pero, sobre todo, contra la corrupción que carcome al sistema político y enojo de las generaciones jóvenes ante un escenario de guerras en las que no quieren morir de forma estúpida, sumado a la amenaza de ser desplazado del mercado laboral por la Inteligencia Artificial y la robótica que es propiedad de grandes Trust o Cárteles, cuya agrupación monopolista y oligopólica controlan mercado, precios, puestos laborales y buscan, también, intervenir las mentes mediante la manipulación de la información en redes sociales. En América Latina también existen grandes y profundas brechas que rompen con el equilibrio y tienden a la movilización masiva. En el momento actual, Argentina, Chile y México son tres grandes focos de inquietud social por el descontento existente contra gobiernos corruptos con fuerte tendencia despótica y autoritaria, políticos contrarios al bienestar común que se han asociado o han emergido del núcleo mismo de organizaciones criminales, precarización, qué digo, deterioro profundo de los servicios públicos, en especial salud y educación, control a modo de la justicia, endeudamiento nacional que rompe con toda relación estable para el crecimiento económico, inseguridad que violenta con asesinatos, desapariciones forzadas de niños, jóvenes, mujeres, comunicadores y defensores de derechos humanos y ecológicos. Movilizaciones, como la de los trabajadores del sector salud y familiares de pacientes, calidad y abasto del agua, de Madres Buscadoras y exigencias populares para demandar seguridad y alto al crimen que deviene de criminales altamente organizados en México o las grandes protestas por la reducción de financiamiento a la educación pública, en especial universitaria, en Argentina y Chile.



Estos no son más que escenarios en los que el “efecto mariposa” tendrá consecuencias importantes. Sobre todo, porque quienes gobiernan no solo son cabezones y testarudos, sino porque su soberbia ideológica, si es que tienen una idea de los que son los principios que permiten orientar la realidad hacia una acción colectiva de bien común, solo constituyen un repertorio de frases y consignas dogmáticas que repiten, sin son ni ton, y se comportan como aquel juego del “que hace la mano hace el tras” al asentir, cual coro desafinado, lo que dice la o él de arriba. Desacreditan la realidad porque no están interesados en el bien común, solo les preocupa lo que a ellas y ellos les conviene para garantizar control político, poder manipulador de masas y riqueza que obtienen robando al sector público, propiciando la extorción y protegiendo el pillaje. Por eso envilecen la legislación para evitar que sea común a todos los ciudadanos, nublan la transparencia para proteger sus fechorías y quimeras de tropa, exaltan la ignorancia cual profecía electorera, degradan el principio de servicio público al convertirlo en servicio acorde a su ambición y todo lo demás que observamos y constatamos en su actuar contrario al bienestar social.

Este estilo corrupto de gobernar es, y será, el aleteo de la mariposa cuyas vibraciones están, y seguirán provocando, la inestabilidad social que, ineludiblemente, propiciará expresiones masivas de descontento social, enfado que puede abrir puertas hacia interacciones políticas con fuerte tendencia a transformar las condiciones existentes de gobernanza, retomando con brío las siempre presentes consignas de libertad, igualdad de trato y rechazo a privilegios, justicia social y correspondencia de oportunidades, solidaridad y equidad, respeto a los derechos humanos y de la Naturaleza, autonomía individual y colectiva, seguridad en todo orden y respeto a la dignidad personal, prescripción a la interferencia arbitraria del Estado, libertad de movimiento y de expresión, garantía de empleo bien remunerado y acceso a la vivienda. La inconformidad es global porque gira en torno a tres contradicciones ancladas en el cambio generacional: desconfianza en los gobiernos que son presa de la corrupción, desequilibrio económico presionado por el endeudamiento de los gobiernos, y desencanto de la juventud ante las expectativas de su futuro, un futuro que está siendo carcomido por la nefasta gobernanza actual. Si bien la respuesta de los gobiernos autoritarios, se llamen de izquierda o de derecha, siempre conlleva violencia hacia el pueblo mediante los clásicos mecanismos de represión física y persecución policial, con el tiempo, y la historia lo demuestra, terminan por caer, por ser derrocados, situación que abre el futuro hacia nuevas alternativas que busquen afianzar la justicia y la libertad. Un futuro que estará en manos de las jóvenes generaciones que hoy son víctimas de regímenes autoritarios ferozmente corruptos.