05 de octubre de 2026
alcalorpolitico.com
“Se acabó la corrupción,
digan lo que digan, se acabó”
AMLO El Orate
digan lo que digan, se acabó”
AMLO El Orate
¿Y EL SEGURO CONTRA DESASTRES, LO ANUNCIARON PARA CLAVARSE LA LANA?
La aseguradora y el fideicomiso para desastres naturales, otra cábula que cobra vidas.
Y aquí entra otra pregunta que no puede eludirse: ¿dónde está el seguro contra desastres naturales que el gobierno del estado anunció y prometió? Desde el año pasado se habló de instrumentos de cobertura, de un fideicomiso y de mecanismos propios para no depender de aseguradoras privadas.
La realidad es que se dejó vencer la póliza catastrófica anterior, se apostó por un fideicomiso de alcance limitado y se creó una figura de aseguradora estatal cuya operatividad real sigue siendo opaca. ¿Qué se hizo con los recursos destinados a ese fin? ¿Cuánto hay disponible hoy para reconstruir viviendas, reparar infraestructura y apoyar a las familias de Xalapa y de los doce municipios afectados? La ciudadanía tiene derecho a saber si el dinero se protegió o se diluyó en la opacidad de decisiones administrativas.
Por último, los xalapeños están pagando muy caro la improvisación, la inexperiencia y el desconocimiento del territorio de funcionarias que no son originarias de esta ciudad ni, en un caso clave, del propio estado. Daniela Griego Ceballos, minatiteca de nacimiento, tiene trayectoria en Veracruz, pero gobierna una capital cuya geografía de laderas, cauces y colonias de riesgo exige un conocimiento fino y operativo que no se improvisa.
Guadalupe Osorno Maldonado, originaria de Tlaxcala, es antropóloga y literata de formación, con cursos cortos de protección civil, y lleva años al frente de una secretaría que debería estar en manos de especialistas con dominio profundo de la gestión del riesgo en un estado tan expuesto como Veracruz. El territorio no perdona.
Esta tormenta no fue solo un evento meteorológico. Fue un espejo. Reflejó la falta de alertamiento efectivo, la ausencia de prevención real, el liderazgo distante, la opacidad en los instrumentos financieros de emergencia y el costo de colocar en puestos críticos a personas sin el anclaje territorial y técnico necesario.
Los xalapeños merecen más que improvisación. Merecen un gobierno que anticipe, que esté presente y que rinda cuentas con hechos, no con comunicados.
MI REPENTINA RELACIÓN CON DON MANUEL CARBONELL
Tenía 24 años cuando, caminando por los pasillos del palacio de gobierno, me encontré con el maestro Teodoro Coutolenc Molina, un destacado escritor y reconocido periodista xalapeño quien me invitó a formar parte de la redacción de la agencia informativa nacional Informex, la cual se instalaba por vez primera en Veracruz bajo la dirección del maestro Coutolenc Molina.
Lo acompañé a ver como estaban quedando las oficinas que vendría a inaugurar el distinguido comunicador Álvaro Gálvez y Fuentes “El Bachiller”, director fundador de Informex, la primera agencia noticiosa mexicana. Gálvez y Fuentes había fundado también la carrera de Ciencias y Técnicas de la Información, en la Universidad Iberoamericana y era Académico de Número de la Academia Nacional de Historia y Geografía. Todo un personaje de la comunicación y la academia quien estuvo aquí en las oficinas de Informex Veracruz ubicadas en el edificio Estela en el corazón de la ciudad.
Con todo el entusiasmo que se tiene al arrancar en la práctica una carrera como comunicador, periodista, crítico del sistema, por naturaleza luchador social, informador al servicio de las mejores causas, me subí al carro de la agencia Informex. Dos días después vino el gran personaje, don Álvaro Gálvez y Fuentes quien en quince minutos nos dio una cátedra de lo que es o era el periodismo de aquellos tiempos, y una orientación muy clara de lo que quería hacer de esas representaciones que estaba instalando en todos los estados del país. Una llamada para “El Bachiller” interrumpió la interesante plática y todo caballeroso procedió a despedirse de sus corresponsales y partió acompañado de mi jefe inmediato don Teodoro Coutolenc Molina.
Media hora después sonó el teléfono y la secretaria me pasó el auricular, era el jefe Coutolenc quien me decía que me esperaba a las siete de la mañana, del día siguiente, en las oficinas del Subsecretario de Gobierno Manuel Carbonell de la Hoz. ¡Por supuesto maestro ahí estoy puntualito!, dije y cumplí.
No recuerdo con exactitud el día, pero al parecer fue el 20 de abril. Yo llegué antes de la hora en que me había citado mi jefe, don Teo, y cual sería mi sorpresa, cientos de personas desde fuera del palacio de gobierno haciendo cola hasta la entrada principal de la oficina del Subsecretario de Gobierno, Manuel Carbonell de la Hoz. Vi a Juanito, el leal y siempre atento auxiliar del Subsecretario, lo saludé y le pregunté por don Teodoro, me dijo está con el jefe si vienes a verlo aguanta. No es que él me citó aquí y como por arte de magia se metió a la oficina y salió acompañado de mi jefe quien me introdujo a la oficina principal y sin más llamó la atención del personaje central, un caballero vestido con un impecable traje negro camisa blanca y corbata negra, de una personalidad que impresionaba al verlo, cigarrillo entre los dedos y una mirada que solo volví a ver en don Fernando Gutiérrez Barrios.
“¿Qué pasó Teo?” preguntó y el maestro, mi jefe, dijo en pocas palabras él es Manuel Rosete nos va a ayudar a sacar lo de los apoyos. El Subsecretario que había sido destapado como candidato del PRI al gobierno del estado, me dijo: “bienvenido jovencito, vamos a trabajar muy fuerte”, acto seguido instruyó a su Secretario Ricardo Olivares Pineda para que colocaran un escritorio con todo lo que necesitaría para ponerme a trabajar, lo que Ricardo atendió de inmediato y en un cuarto junto al privado del ya candidato del PRI al gobierno sobre un escritorio una máquina mecánica de aquellos tiempos, una silla y suficientes cuartillas. Por una puerta que daba a la oficina del Subsecretario comenzaron a pasar a mi improvisada oficina grupos de representantes de organizaciones quienes me recitaban sus nombres y cargo en la organización a la que pertenecían, yo le agregaba un texto de apoyo a la candidatura (nada de pre) del político veracruzano Manuel Carbonell de la Hoz al Gobierno de Veracruz, y las firmas de los directivos.
Me pasé la mañana y parte de la tarde trabajando en esa comisión, invadiendo la oficina del abogado Eugenio Castañeda, el encargado de las finanzas de la Subsecretaría hombre muy cercano al jefe y a eso de las seis con mi grueso folder en mano salí corriendo a enviar al puerto de Veracruz a EL DICTAMEN y a entregar personalmente a DIARIO DE XALAPA, TIEMPO Diario de la Mañana, EL COMENTARIO y EL MUNDO DE XALAPA, los textos que deberían publicarse el día siguiente con la instrucción de que los recibos (no había facturas) se hicieran a nombre del Instituto de Pensiones del Estado donde su titular Sabino Huitrón Caballero, liquidaría de inmediato esas inserciones especiales.
Recuerdo, entre tantas cosas que ocurrieron ese día tan especial, que un joven señor me interceptó en una de mis salidas de la oficina y me pidió con vehemencia que le autorizara unas planas de publicidad, que él trabajaba para Rafael Zúñiga en el TIEMPO pero estaba a punto de echar a andar otro proyecto porque ya estaba cansado de trabajar para el maestro Rafael, quería fundar su propio negocio que se llamaría GRÁFICO de Xalapa, era don José Luis Poceros Domínguez, a quien le autoricé cuatro planas y con eso, más publicidad comercial que ya tenía, arrancó el gran proyecto.
Al día siguiente fue de caras largas, el maestro Carlos Martínez, la licenciada Ema Rodríguez Cañada, Ricardo Olivares Pineda, Eugenio Castañeda, Teodoro Coutolenc, el equipo más cercano al Subsecretario Manuel Carbonell de la Hoz, triste porque el proyecto se había caído, el Presidente Luis Echeverría Álvarez dio marcha atrás e instruyó al presidente del CEN del PRI Jesús Reyes Heroles que hiciera declaraciones al diario más influyente de México que en ese momento era EXCELSIOR y ahí se publicó la frase que como guillotina terminó con un proyecto que había arrancado con muchas expectativas, con muchas esperanzas encabezado por uno de los políticos más brillantes en la historia de Veracruz, quien representaba un gran futuro para los habitantes de esta entidad.
Con mucha dignidad Carbonell presentó su renuncia a la Subsecretaría al gobernador Rafael Murillo Vidal quien no se la aceptó y le pidió concluyera el sexenio con él, lo que me permitió tiempo para hacer audiencia y despedirme del extraordinario político a quien agradecí la gran oportunidad que me dio de estar presente en uno de los pasajes más turbulentos en la historia política de Veracruz.
BERMUDEZ REQUENA PEOR QUE GARCÍA LUNA
El periodista Carlos Loret de Mola puso sobre la mesa uno de los casos más incómodos alrededor de Morena: el de Hernán Bermúdez Requena, quien fue secretario de Seguridad de Tabasco durante el gobierno de Adán Augusto López y posteriormente fue señalado por las autoridades como presunto líder de La Barredora.
“Pues el secretario de Seguridad de Adán Augusto era el líder de un cártel. ¿Se imagina? Peor que Calderón y García Luna”, lanzó Loret durante su respuesta a Andrés Manuel López Obrador.
Y no se quedó ahí. El periodista recordó que Bermúdez ya fue detenido y sostuvo que las acusaciones no provienen de él ni de la oposición, sino de las propias autoridades mexicanas. Con eso cuestionó que AMLO reapareciera durante más de una hora hablando de honestidad, del pueblo y de su nuevo libro, pero sin referirse a este y otros escándalos que han golpeado a personajes cercanos a Morena.
Después vino el remate: “Su libro se llama Pueblo... Andy también es pueblo y Adán Augusto es pueblo. ¿Los sobrinos de Ojeda son pueblo? ¿Y todos los demás millonarios de Morena qué? ¿No son pueblo?”
Loret utilizó esas preguntas para cuestionar el contraste entre el discurso de austeridad de López Obrador y los señalamientos que han surgido alrededor de figuras de su movimiento.
Y finalmente volvió contra AMLO una de las frases que más repitió durante su sexenio:
“Este tipo de frases ya mejor no las digan. ‘No robar, no robar’... y menos si se trata de servidores públicos”.
La comparación con García Luna pegó especialmente duro porque durante años López Obrador utilizó ese caso para cuestionar a Felipe Calderón. Ahora Loret plantea la pregunta al revés: si se exigieron explicaciones por el secretario de Seguridad de Calderón, ¿qué explicaciones corresponden por el hombre que estuvo encargado de la seguridad con Adán Augusto?
REFLEXIÓN
No tiene la culpa el psicópata Andrés Manuel López Obrador, sino los 30 millones de perversos que le quitaron la camisa de fuerza.
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